
Algo que tienen en común todas las ciudades del mundo es el uso de patrullas, sin embargo, los modelos y tipos de vehículos que se utilizan varían dependiendo de los requerimientos y del tipo de policía, ya que no es lo mismo un cuerpo preventivo que una policía estatal. No obstante, sin importar cuál sea la patrulla, es un vehículo que requiere varias modificaciones respecto al auto de calle en el que se basa y estos son los principales cambios que se tienen que realizar.
A grandes rasgos puede parecer que una patrulla es un automóvil al que sólo se le colocaron luces, una sirena y los colores de la corporación, pero en realidad son vehículos con modificaciones más profundas, pues una buena patrulla requiere de una optimización en la suspensión, frenos, sistema eléctrico, sistema de refrigeración, etc.
Todos estos cambios van de la mano con el uso que se le dará, ya que se deben alojar otros sistemas que no se incluyen de serie, como los radios, torreta, control de luces o cámaras abordo, pero otras modificaciones se realizan para que el propio vehículo soporte la carga de trabajo adicional, ya que al estar destinado a brindar un servicio exigente, muchas piezas se desgastan con mayor facilidad.
La suspensión es uno de los primeros elementos que se cambian. Una patrulla pasa muchas horas circulando, transporta más peso y se enfrentar a maniobras bruscas, por lo que algunos vehículos policiales tienen componentes reforzados y a veces también tienen una calibración específica.
El sistema de frenos también llega a tener un tratamiento especial para evitar que se fatiguen rápidamente por el exceso de temperatura, sobretodo en patrullas diseñadas para persecuciones, como es el caso de los Police Interceptor que diseña Ford.
Aunque no aplica en todas las patrullas, algunas también tienen modificaciones debajo del cofre. Más allá de un extra de potencia, algunos modelos incorporan radiadores más grandes o sistemas de enfriamiento para el aceite y la transmisión, ya que son vehículos que están encendidos durante largos periodos o trabajan bajo condiciones muy exigentes.
Algo que sí se modifica en casi todas las patrullas es el sistema eléctrico, pues tiene que soportar mucho más trabajo que un auto convencial. Una patrulla puede llevar radios, computadoras, cámaras, radares, luces y sirenas, así que se generalmente se instalan baterías más grandes o sistemas auxiliares, ya que la batería de 12V tradicional no podría aguantar la carga extra.
Finalmente está la adaptación del habitáculo, ya que se necesita espacio para colocar las consolar, radios y computadoras, pero también se tiene que acomodar todo el cableado de las luces y de los sistemas adicionales.
En muchos casos también se modifican los asientos, las espumas de los cojines y hasta los materiales de las vestiduras y paneles de puertas, ya que se requiere que sean sumamente resistentes a la fricción y desgaste. Igualmente, muchas patrullas tienen asientos traseros fabricados con un polímero rígido y sin costuras, para evitar que se escondan armas y para facilitar la limpieza.
En resumen, una patrulla no es simplemente un vehículo convencional con luces azules y rojas, en realidad requiere de una preparación profesional o de un cambio creado desde la fábrica, como lo hacen Ford, Chevrolet y Dodge, para soportar el maltrato de las calles y las condiciones de uso más pesado que pueda recibir un auto.
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