Luis Miguel García, mecánico automotriz: “Un coche puede funcionar perfectamente y no estar preparado para un viaje en carretera”

Carretera 1

Pablo Monroy

Con el destino del viaje decidido y el equipaje preparado y a punto de echarlo a la cajuela, el auto suele quedar en un segundo plano, pues damos por hecho que todo funciona correctamente y pocas veces dedica la misma atención que al resto de los detalles.

En el taller de Luis Miguel García, mecánico automotriz, quien lleva ceca de 50 años viviendo entre motores, esa revisión previa ocupa un lugar importante cuando llega el momento de hacer un viaje por carretera en el coche. “El mayor error antes de un viaje es pensar que, porque el vehículo funciona no necesita una revisión”, explica el mecánico.

Después de años atendiendo vehículos con problemas que podrían haberse detectado antes, recuerda que muchas fallas no empiezan en la carretera, sino mucho antes, cuando algunos pequeños avisos pasan desapercibidos.

Si tuviera que preparar cualquier vehículo para un viaje largo, Luis Miguel García comenzaría por los neumáticos. Son el único punto de contacto con el asfalto y, en verano, el calor exige todavía más a su estado. “La presión debe comprobarse siempre en frío y ajustarse a la recomendada por el fabricante”, explica.

Después conviene revisar el dibujo, comprobar que el desgaste sea uniforme y observar el estado de los flancos. “Un neumático puede parecer que está bien y, sin embargo, tener un desgaste que solo se hace evidente cuando pasa varias horas manejando”, añade García.

La revisión continúa bajo el cofre. El nivel de aceite, líquido refrigerante, líquido de frenos y el del limpiaparabrisas forman parte de esas comprobaciones básicas que toman unos minutos y que, según el mecánico, “permiten detectar pequeños problemas antes de que vayan a más”.

La batería ocupa otro lugar destacado en esa revisión. Aunque el automóvil arranque con normalidad, las altas temperaturas aceleran su desgaste y pueden dejar al descubierto un componente que ya estaba al límite.

El mecánico también recomienda comprobar el funcionamiento del sistema de refrigeración y del aire acondicionado antes de emprender un viaje largo. “Una pérdida de rendimiento, una temperatura del motor más alta de lo habitual o un nivel bajo de refrigerante son señales que conviene revisar antes de salir”, aconseja.

La comprobación final involucra elementos que por lo general quedan en un segundo plano: luces, limpiaparabrisas y otros sistemas de seguridad. Son componentes que en el uso diario pueden pasar desapercibidos, pero que adquieren importancia cuando el vehículo enfrenta un largo viaje.

“Son revisiones muy sencillas que muchas veces permiten detectar un problema antes de que aparezca en el momento menos oportuno, cuando el vehículo lleva horas circulando y está soportando un mayor esfuerzo”, señala García.

“El vehículo suele avisar antes de una avería, pero esos pequeños síntomas se ignoran hasta que aparece un problema serio en plena carretera”, afirma. Por eso insiste en adelantar la revisión y no dejarla para el último momento.

“Una revisión preventiva antes de salir suele ser mucho más económica que una avería durante algún periodo vacacional. Muchas veces la diferencia está en detectar el problema cuando todavía tiene una solución sencilla; un auto puede funcionar perfectamente y no estar preparado para realizar un viaje de cientos de kilómetros”, concluye.

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