El crecimiento de los vehículos híbridos en nuestro mercado ha sido firme y constante, pues basta echar un vistazo a los resultados del año pasado, cuando se vendieron en México 146,724 unidades, un incremento del 18% con respecto al año anterior y en donde las marcas chinas han jugado un papel importante para que los números crezcan.
En ese sentido, fue en agosto de 2025 cuando GAC introdujo la variante híbrida de su GS4, con el apellido MAX HEV, convirtiendo a México en aquel momento en el primer país de Latinoamérica en comercializar esta propuesta, la cual tuvimos oportunidad de poner aprueba recientemente y ya te podemos adelantar que no nos decepcionó en lo absoluto.
Estéticamente, este SUV presume de un diseño que llama fuertemente la atención, con trazos generales angulados, pues basta ver la zona trasera, que se complementa con un alerón en la parte superior, y que en la parte frontal tampoco es indiferente, con esa peculiar geometría de la parrilla, que deja ver un halo azul alrededor del emblema frontal, que sirve para distinguir a esta versión híbrida, así como los faros LED automáticos de largo alcance y luces diurnas en forma de ala.
Las vistas laterales mantienen esas formas rectas y destacan las manijas eléctricas enrasadas, rines de aleación de 19 pulgadas, spoiler trasero, espejos laterales calefactables con luz direccional integrada y techo panorámico eléctrico con cortinilla; un conjunto que desde nuestro punto de vista permite apreciar todos los detalles gracias al color gris de la unidad que tuvimos entre manos, pulgar arriba para el exterior.
Una vez en el interior, desde el puesto de mando es fácil notar que por calidad en los materiales y ensambles, esta GAC no queda a deber, pues encontramos un diseño fresco, pero elegante, con rasgos muy particulares, como el diseño de las manijas para abrir las puertas, la forma escalonada del tablero o el diseño de la consola central, cuya parte inferior es abierta y permite acomodar muchas cosas para que estén a la mano.
Frente a nosotros y detrás del volante, una pantalla de 7 pulgadas funciona como cuadro de instrumentos, y justo al centro del tablero se ubica la pantalla del sistema de infoentretenimiento, de 10.1 pulgadas, con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, algo que se agradece, y desde el que también se opera el sistema de aire acondicionado.
Los asientos, además de tener ajuste eléctrico y calefacción, son muy confortables y están forrados en piel sintética. En lo personal, ese color camel de las vestiduras luce de maravilla, pues le agrega mucha elegancia al interior y eleva de nivel el habitáculo.
Al ser un vehículo híbrido puro, no necesita una conexión externa para recargar las baterías, pues el propio sistema se encarga de esa labor. Dicho esto, comenzamos nuestra aventura por varios días en ciudad con la GAC GS4 MAX HEV.
Es justo en este ambiente urbano donde el desempeño de esta camioneta, como el de los híbridos, realmente se aprovecha. Bajo el cofre se encuentra un tren motriz integrado por un motor de cuatro cilindros de 2.0 litros, con ciclo Atkinson, al que se suma un propulsor eléctrico, que de manera conjunta entrega 234 caballos de fuerza, y que nos permitió en muchos escenarios alcanzar un consumo de combustible en torno a los 18 km/l.
La cifra anterior fue posible, gracias a la configuración de dicho tren motriz y de la siguiente forma. Cuando enciendes la camioneta, no hay sonido del motor de gasolina, pues el sistema da prioridad a la parte eléctrica para mover al vehículo en escenarios particulares, como maniobras de estacionamiento y dar ese primer empuje de fuerza cuando pisamos el acelerador, momento en el que más energía se consume para ese fin.
Desde luego que, a mayor demanda de fuerza, el motor de gasolina entrará en acción, pero el primer empujón lo hará el bloque eléctrico, por lo que si sumamos esos episodios a lo largo de la jornada habitual de manejo del día y por una semana, es cuando se percibe ese ahorro en el consumo de combustible.
Por otro lado, en los momentos de frenado, ya sea ante un semáforo o si necesitamos reducir la velocidad, el motor eléctrico se convierte en generador, lo que permite recargar las baterías; en pocas palabras, un ciclo que se repite y se repite, dando paso a esa eficiencia que buscamos.
Por otro lado, es una camioneta orientada al confort y se nota de inmediato en el esquema de suspensión, el cual enfrenta los baches y topes del camino con mucha solvencia, sin ajetreos rudos y sin que los impactos se perciban en el interior.
En una escapada a carretera que tuvimos en fin de semana, la configuración del sistema se adapta a las circunstancias, pues al no tener tantos episodios de frenado regenerativo como sucede en ciudad, el sistema privilegia el uso del motor a gasolina, pero apoyado en todo momento por el bloque eléctrico. El resultado es una sensación como si se tratara de un propulsor turbocargado.
Eso sí, también se aprovecha el giro del motor para recargar las baterías y si en el camino te topas con un descenso pronunciado, como el que enfrentamos en la México-Cuernavaca, entonces también se sumará a la carga de las pilas la frenada regenerativa.
Al final, si empiezas a sumar el buen desempeño del tren motriz, equipamiento, buenos acabados y la sensación de seguridad que esta camioneta te ofrece al volante, podrías apuntar a que el precio sería elevado, sin embargo, justo el precio es otra de sus fortalezas pues, por 639,900 pesos, puedes tener acceso a todas las capacidades de este SUV, bajo una garantía de 5 años o 150,000 km, lo que ocurra primero.
El producto es el adecuado y el precio también, así que sólo queda dejar en manos de la marca que la postventa sea igual de cuidada que sus coches, pues con ello, su éxito está garantizado y hasta el momento lo han hecho responsablemente.
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