Edad máxima para sacar licencia de manejo en México: ¿Qué dice la Ley de Movilidad?

Pablo Monroy

Conducir un automóvil es una actividad que hemos normalizado y que prácticamente hacemos en automático, sin embargo, con el paso de los años es inevitable que nuestras capacidades y facultades físicas se vayan deteriorando y, aunque llevemos muchos años realizando esta actividad, eso no significa que estemos capacitados para hacerlo con la máxima seguridad.

Ante esto, muchos automovilistas nos preguntamos hasta qué edad es aconsejable conducir, y lo cierto es que, por ley, en nuestro país no hay una fecha determinada, puesto que cada persona es diferente, pero lo que sí podemos hacer es tomar en cuenta una serie de síntomas que nos advierten que ponerse al volante comienza a ser peligroso.

De acuerdo con la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, en México no existe una edad máxima para tramitar la licencia de conducir, por lo que no se establece un tope basado únicamente en los años del solicitante.

Mientras una persona tenga una licencia de conducir vigente y demuestre que posee la capacidad física y mental necesaria para manejar, puede seguir conduciendo, sea hombre o mujer. La decisión de dejar de conducir, en muchos casos, es una cuestión personal.

De acuerdo con la misma ley, del mismo modo que no hay una edad específica para dejar de manejar un vehículo, tampoco hay una edad fija en la que ya no sea posible tramitar o renovar la licencia, aunque sí establece un sistema de vigencia de las licencias diferenciado según la edad, así se realizan evaluaciones más frecuentes conforme pasa el tiempo.

  • Menores de 60 años: Licencia con vigencia de 10 años.
  • Entre 60 y 80 años: Vigencia de 5 años.
  • Mayores de 80 años: Licencia con vigencia de 1 año.

Para poder obtenerla, se debe certificar mediante un examen de valoración que se poseen las habilidades para conducir.

Dejar de manejar: una decisión propia

Cumplir años conlleva una serie de efectos generales del envejecimiento que pueden ser negativos para manejar un coche. Entre ellos podemos citar la rigidez en músculos y articulaciones que dificultan realizar tareas sencillas como sujetar y girar el volante o mover la cabeza con rapidez, también disminuyen nuestros reflejos, lo que provoca que las reacciones sean más lentas.

Además, nuestra capacidad de visión se va perdiendo, dificultando leer rápidamente las señales de tránsito e identificar los objetos en el camino. A esto se suman los problemas de audición que impiden oír el ruido del motor o los avisos de otros coches; también tenemos mayor propensión a la fatiga y problemas al momento de manejar en lluvia, niebla, etcétera.

Incluso, teniendo en cuenta todo lo anterior, no se puede fijar una edad máxima para dejar de manejar, puesto que hay personas que con 50 años ya están en peores condiciones físicas y mentales que otras de 65 o incluso 75 años.

Además, cumplir años eleva nuestro sentido de la responsabilidad, por lo que conlleva más riesgo conducir con 25 que con 65 años. Así lo demuestra un estudio realizado en Europa que señala que los menores de 25 años tienen una tasa de siniestralidad del 25%, mientras que entre los conductores de 65 a 75 años el porcentaje de accidentes está en el 11%, porcentaje que sube a partir de los 75 años.

Por lo tanto, como no hay una edad exacta recomendable para dejar de conducir, debemos tomar esta decisión en función de las recomendaciones médicas y de considerar señales que nos advierten que hay que empezar a estacionar definitivamente el coche.

En la mayoría de los casos el propio conductor empieza a notar cierta inseguridad mientras maneja, tiene a perderse o a despistarse en sus trayectos habituales y los realiza en un mayor tiempo, también el conductor sufre con cierta frecuencia pequeños accidentes y choques, y además tiene la creencia de que hay más sobresaltos que antes, más gente que actúa mal a su alrededor, motociclistas, ciclistas, peatones que surgen de la nada y se vuelve intolerante.

En muchas ocasiones son los propios conductores mayores los que se niegan a admitir todos estos errores, por lo que la intervención de familiares y amigos para tratar de que abandone el manejo es vital para salvaguardar tanto su seguridad como la del resto de usuarios de las vialidades.

La aparición de estos síntomas suele ser progresiva, por lo que no se debe abandonar la actividad de manejar con las primeras deficiencias, y menos si son leves y todavía nos permiten viajar seguros al volante, pero en lo que sí debemos estar atentos es en cumplir con nuestras revisiones médicas periódicas y mantenernos sanos.

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