Probamos el Subaru BRZ, un samurái que es tan apuesto como divertido

Presentado a nivel mundial en el año 2012 como una colaboración con Toyota, el Subaru BRZ llega a nuestro país como modelo 2016 con la premisa de ser un auto puro por tres características principales: motor atmosférico, transmisión manual y tracción trasera, ello sin dejar a un lado que cada detalle del auto ha sido pensado para disminuir su centro de gravedad en pro de la deportividad.

Estas características mencionadas son la prioridad en un deportivo japonés como el Subaru BRZ ya que utilizar un motor grande que entregue elevadas cifras de potencia y torque no es lo principal, aquí, más allá de números y cifras duras, todo está centrado en otorgar sensaciones y diversión al conductor. Lo manejamos y comprobamos qué tan divertida es esta receta de deportividad japonesa.

Brindando altas expectativas por su atractivo exterior

A simple vista el Subaru BRZ entrega ese atractivo visual que todos los fanáticos de los autos deportivos queremos observar, su carrocería coupé con cofre alargado, cabina echada para atrás y sensual caída del techo hacia la parte trasera nos hace desearlo. Además de la mencionada y llamativa silueta, no hay nada extra ni sobresaliente salvo la parte trasera que cuenta con un vistoso alerón y un prometedor difusor de aire engalanado por un par de salidas de escape y es que no se necesita más que eso, aquí menos es más y eso que apenas hemos analizado su estética exterior.

Interior con énfasis en la conducción

Abriendo las puertas de este coupé, nos encontramos con características para dar lugar a dos personas ya que los asientos en la parte trasera son muy estrechos y solamente niños o personas de estatura muy baja podrán utilizarlos en trayectos cortos. En cuanto a equipamiento sobresalen las vestiduras en alcántara y piel con costuras en color rojo en asientos, palanca, freno de mano y puertas.

El tablero no luce tan vanguardista y quitando la pantalla de infotenimiento de 6.1 pulgadas con sistema Starlink, se tienen botones y mandos muy tradicionales al grado que se puede encontrar un reloj digital muy al estilo de lo visto en las Toyota RAV 4 de dos generaciones atrás.

Lo bueno del interior está en los detalles orientados al conductor y, de nueva cuenta, no son necesarios tantos gadgets o equipamiento para disfrutar el auto. La posición de manejo es muy baja, muy deportiva, digamos, el tacto del volante colocado en posición vertical es óptimo así como el de la palanca, ambos forrados en piel, los pedales están colocados de manera muy cercana uno del otro para realizar un manejo divertido y por qué no, hasta para practicar el movimiento punta-tacón.

Una grafía sencilla es la que se muestra en la instrumentación del BRZ, sin embargo, el color rojo y el tacómetro situado al centro muestran su espíritu deportivo

Manejo puro, puro manejo

Hay que anticiparlo; ponerse tras el volante del Subaru BRZ no nos entregará en primera instancia las sensaciones que la mayoría esperaríamos y es que, a pesar del motor bóxer de cuatro cilindros 2.0 atmosférico que entrega 200 HP y 151 lb-pie de torque y un peso total del auto de 1,265 kilogramos, lo primero que esperaríamos serían aceleraciones de esas que te invitan a hundir el pie en el acelerador una y otra vez.

No, el Subaru BRZ y sus 200 HP llevados al eje trasero a través de una caja manual de seis velocidades (existe la opción de una automática pero quién querría pedir una cerveza sin alcohol o un café descafeinado), no aceleran en la forma en que esperaríamos, ni siquiera ofrecen un sonido de escape deportivo que erice la piel pero una vez conviviendo más tiempo con el auto y entendiéndolo a través de los días, es cuando se empieza a comprender el sentido de este pequeño auto japonés.

Tras conducirlo por más tiempo nos vamos dando cuenta que la diversión está ahí para los más puristas, para aquellos que gusten de una suspensión firme, un tacto de la palanca un tanto áspero pero al mismo tiempo preciso, una dirección contundente, una subida de revoluciones lineal en la que mantener los giros del motor en la parte media - alta será primordial para exprimir toda la potencia del motor.

Su bajo centro de gravedad es el principal responsable de que el paso por curva del BRZ se pueda hacer con buena precisión y sin nerviosismo, incluso a velocidades altas

En esos detalles es donde radica la esencia del auto, en disfrutar del manejo puro. Desde sentarse en el asiento que está colocado lo más bajo posible para sentir todo lo que sucede debajo de él hasta enfrentar las curvas de manera en que bajar una o dos relaciones será necesario para tener listo el motor al salir de ellas con un leve coletazo del eje trasero.

En el Subaru BRZ la diversión está en aquel montón de detalles que desde siempre han caracterizado a los autos deportivos pero que a veces no valoramos por dejarnos llevar por un sonido ensordecedor del motor, un silbido del turbocargador o una aceleración endemoniada.

Para el pleno y puro goce

Su precio de $515,900 para la versión manual o $535,900 para la automática nos entrega, muy a su estilo, un atractivo deportivo con equipamiento dirigido a disfrutar más el manejo que un buen sistema de sonido, una calidad de materiales acorde al precio y dotado de un equipo de seguridad completo con siete bolsas de aire, controles de estabilidad y tracción y un selector con dos modos de manejo, sport y nieve que en caso de requerirlo y sentir un tanto intrusivos los asistentes de manejo, es posible desconectarlos y ahora sí, la comunicación hombre - máquina puede darse sin intermediarios electrónicos.

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