Dodge Challenger SRT Super Stock, a prueba: 807 hp, llantas para arrancones y casi $2 MDP de brutalidad pura

Nota de Motorpasión México

En algunos lugares dicen que las cosas impredecibles y sin lógica son lo que le dan el sabor a la vida, eso que nos salva de una monotonía tan marcada que terminamos por encontrar algo de gusto en esos pequeños momentos de caos. Bueno, eso y más es el Dodge Challenger SRT Super Stock, un auto que como coche de calle no tiene el más mínimo sentido. Solo crea caos, pero que una vez que manejas, ves como las personas reaccionan a su paso y que experimentas lo que 807 hp pueden hacer en una pista de arrancones, definitivamente terminas extrañando y agradeciendo que aún haya un par de mentes atrevidas allá afuera.

Dodge Challenger SRT Super Stock

$1,935,900

  • Motor: V8 supercargado 6.2 l
  • Potencia: 807 hp @ 6,400 rpm
  • Par: 707 lb-pie @ 4,500 rpm
  • Transmisión: Automática 8 cambios
  • Peso: 2020 kg
  • Tracción: Trasera
  • Frenos: Disco/disco
  • Suspensión delantera: Independiente
  • Suspensión trasera: Independiente
  • 0-100 km/h: 3.2 segundos
  • 1/4 de milla: 10.5 segundos @ 210 km/h
  • Vel. maxima: 270 km/h
  • Longitud: 5,016 mm
  • Capacidad del tanque: 70 litros
  • Consumo en ciudad: 4.6 km/l
  • Lugar de fabricación: Canadá

Desde 2008 atrapando miradas y de alguna manera, logrando ser atemporal

Cuando hablamos de autos cuyas generaciones se extendieron más de lo que deberían, pensamos en ciclos de vida que llevan unos 7-8 años, pero el caso del Dodge Challenger ya está en otro nivel, pues la misma generación ha estado vigente desde 2008, claro que con un par de facelift fuertes, mejoras de equipo y conectividad, pero como tal su base y su generación ya llevan 14 años y contando.

En ese tiempo uno pensaría que el auto ya luciría completamente anticuado, pero de alguna u otra manera con los toques necesarios y cientos de ediciones especiales, en Dodge han sabido exprimir hasta la última gota de utilidad a este producto; y para como van las cosas, seguramente seguirán encontrando nuevas cosas por explotar en este muscle car.

La variante que tenemos aquí es un Challenger SRT Super Stock, algo que podríamos decir, es su nombre artístico —aunque sí, también es el oficial—, por que si lo llamaremos por lo que es, tendríamos que tomar un par de bocanadas de aire para poder terminar. De cualquier forma quedaría algo así: Dodge Challenger SRT Hellcat Redeye Widebody Super Stock... del sagrado cora... ok, no. Pero hasta Super Stock cuenta.

Tal y como te decía, esta variante Super Stock está basado en un Challenger Hellcat Redeye Widebody y a simple vista lo podrías confundir con uno, aunque hay un detalle extremadamente especial que nos dice que no es cualquier Challenger, sino que es uno preparado específicamente para el 1/4 de milla. Me refiero a sus rines ligeros de 18" y sus gigantescas llantas de 315 mm Nitto especiales para arrancones y con el mínimo legal de grabado para evacuar agua.

El color, el cofre con doble toma de aire, los faros circulares, el alerón, las calaveras y sobretodo el sonido, son todo un combo que atrapan la mirada de niños y adultos por donde sea que pases.

En muchas ocasiones noté como los peatones u otros conductores tomaban su celular para grabar al Super Stock y hasta un niño me saludó desde la ventana de su coche, completamente emocionado por ver a semejante bestia, respondí con un acelerón de motor, cosa que le hizo reír y emocionarse aún más. Ese tipo de anécdotas y situaciones donde se nota tan claro y puro el gusto por los autos, difícilmente se han vuelto a repetir.

100% Pensado para el 1/4 de milla y nada más

De entre los tres muscle car de la actualidad el Challenger es el único que sigue siendo más fiel a sus inicios. Es decir, mientras que el Mustang y Camaro buscan refinarse en manejo y volverse más polivalentes en el poder divertirnos en línea recta, o en circuito; el Challenger sabe que su linaje está en los tiempos de aceleración y la velocidad a la que termine el 1/4 de milla, con este Super Stock se nota.

Para empezar hay que decir que es prácticamente un Dodge Challenger Demon, aunque no tan especializado. Su V8 Hemi supercargado de 6.2 litros produce unos descomunales 807 hp y 707 lb-pie de par. son 10 hp más que un Hellcat Redeye Widebody y solo 1 hp menos que un Demon con gasolina tradicional.

Eso sí, este Super Stock respeta su lugar en la jerarquía de Dodge y aunque se le añada gasolina de 104 octanos, no pasará de esa cifra de poder, ya que un Demon con gasolina especial, podía llegar hasta los 840 hp.

Otro cambio es el hecho de que su limitador entra hasta las 6,400 RPM y no a las 6,300 RPM, también recibe un ajuste directo a la suspensión neumática que cuando se activa el modo Track, permite una mejor transferencia de pesos al eje trasero para que cuando arranque, pueda tener todo el apoyo posible en el eje trasero y así aproveche cuanta tracción pueda.

Por si fuera poco, también cuenta con gestión a través de software para que el diferencial no desperdicie nada de poder al activar el Launch Control y de nuevo obtener los mejores tiempos y respuestas posibles.

No todo queda ahí, pues aunado a ello, hereda el PowerChiller del Demon, que redirige el aire acondicionado a la admisión del motor para enfriar el aire, mejorar la compresión y extraer hasta la más pequeña ventaja de poder en un arrancón.

Obviamente, cuenta con sistema Line Lock, para que las llantas traseras puedan "quemarse" con seguridad y así ponerlas a la temperatura óptima de operación. Como te das cuenta, toda la puesta a punto persigue esas décimas en el cuarto de milla, más allá que un manejo dinámico en curvas y demás.

Un último ejemplo es el sistema Race Cooldown que tras un arrancón, redirige el aire acondicionado al motor y transmisión para enfriarlos, aún cuando apagamos el auto, para evitar desgaste excesivo y a la vez permitir hacer lanzamientos con más frecuencia.

Ok, ok, pero ¿los resultados de todo esto cuáles son? Bueno, el Dodge Challenger SRT Super Stock es capaz de hacer el 0-100 km/h en 3.25 segundos y terminar el 1/4 de milla en 10.5 segundos a 210 km/h. Su velocidad punta es de 270 km/h.

Hablando de manejo, queda más que claro su enfoque a las líneas rectas, en carretera y zonas de curvas, el compuesto de las llantas, el perfil algo alto, la elasticidad de las mismas, más la puesta a punto pensada en la transferencia de peso de adelante a atrás como prioridad, hacen que se sienta algo blando y con mucho balanceo, la dirección no transmite nada y realmente no hay algo que te invite a querer ir rápido en zona de curvas.

Los frenos también son más pequeños que un un Hellcat Redeye, son 1.2" más pequeños y en vez de tener seis pistones al frente, solo llevan 4, esto para poder acomodar los rines ultra ligeros que porta el Super Stock, aún así, tienen la fuerza necesaria para detener a un titán de estas dimensiones y 2,020 kg, casi no dejan ver fatiga. Aunque solo por precaución hay que juzgar con más anticipación las frenadas.

Suficientemente cómodo y conectado para nuestros días

El paso del tiempo no ha sido en vano en el Challenger, si bien el exterior y manejo son algo difícil de ignorar, queda claro que el interior ya resiente los 14 años en activo que lleva esta generación. Por un lado el diseño, por otro materiales que lucen algo viejos y también elementos como la falta de un cuadro de instrumentos digital, por ejemplo.

Vaya un tacómetro análogo puede ser parte de su identidad, pero a grandes rasgos se siente ya algo viejo. En equipo tendremos una pantalla táctil de 8.4" compatible con Apple CarPlay y Android Auto, sistema de audio Alpine, encendido por botón, equipo eléctrico, aire acondicionado automático de doble zona, espejo electrocrómico y asientos de ajuste eléctrico.

Cabe aclarar que el sistema Uconnect de Stellantis es de los mejores tanto por información, como por reacción. Incluso tenemos las Performance Pages que nos dejan ver, personalizar y guardar datos de conducción. Podemos modificar el punto en el que queremos el limitador por cada marcha, ver detalladamente el uso de poder, temperaturas y muchas otras cosas más dignas de un deportivo serio.

Eso sí, los ensamblados pueden mejorar, pues el auto, con menos de 5,000 km ya tenía algunos plásticos flojos y presentaba vibraciones fuertes en los postes traseros.

En cuanto a seguridad, teníamos 4 bolsas de aire, frenos ABS, control de tracción, control electrónico de estabilidad, cámara de reversa, freno autónomo de emergencia y monitor de punto ciego.

7.5

Acabados7.5
Seguridad8
Equipamiento8.5
Infoentretenimiento10
Comportamiento8
Motor10
Transmisión10
Consumo2
Espacio5
Precio6

A favor

  • Poder descomunal
  • Puesta a punto específica para arrincones
  • Una rareza a futuro

En contra

  • El interior deja ver el paso del tiempo
  • Visibilidad mala
  • Algunos ajustes en ensamblado de interiores podrían mejorar

Esto no es un auto, es una alucinación

En los tiempos de los km/l valen más que los km/h, en donde el ruido se esta silenciando, los motores a combustión dejan de existir y lo extrovertido comienza a ser mal visto, el Dodge Challenger SRT Super Stock navega con una bandera que nos recuerda lo que ha sido el auto deportivo estadounidense desde su inicio.

Tal vez como auto de diario tiene muy poco sentido por el consumo y lo poco práctico, pero como un juguete de arrancones no tiene rival que se acerque a este nivel de preparación para solo hacer una cosa de forma perfecta. ¡Vaya! ni los Challenger Hellcat Redeye Widebody podrán con este Super Stock gracias a todas las mejoras mecánicas y sus llantas especializadas.

En cientos de ocasiones he sido de esas personas críticas que ven el exceso de este tipo de autos como algo incorrecto, fuera de tiempo y lugar, pero ver la pasión que despierta en los demás, escuchar el ruido del motor, sentir la brutalidad de su aceleración y saber que vas sobre uno de los últimos verdaderos deportivos estadounidenses de toda una era, hace que no quieras bajarte y hasta olvides todo lo que criticabas.

Por su puesto que jamás elegiría un auto de este estilo para mi, preferiría antes dar el salto a un deportivo eléctrico, o tener un coche que cae en la categoría de "track toy", pues para mi es más importante la agilidad y ligereza que la potencia bruta. Pero no por ello niego que el Dodge Challenger SRT Super Stock es una verdadera joya automotriz, a su estilo, claro, pero lo es.

Tal cual lo ves y por sus casi 2 millones de pesos de costo ($1,935,900), es fácil ver que a futuro será de esos autos especiales que formarán un capítulo muy importante de la historia del auto deportivo y que será recordado como uno de los grandes. ¡Gracias Dodge por tu locura!

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