Volkswagen Golf CityStromer: los Golf eléctricos no nacieron en los 2000, han existido desde los años 70

Cuando hablamos de autos eléctricos es común pensar que se crearon entre finales de los 90 e inicios del nuevo siglo, aunque en realidad es tecnología que existe desde décadas y en casos, desde hace más de un siglo. Para ser precisos, se pueden rastrear sus primeras interpretaciones hasta 1832. Vaya, para dimensionarlo mejor, en 1898 el mismo Ferdinard Porsche diseñó el Egger-Lohner C.2 Phaeton con capacidad de moverse a 25 km/h con un motor eléctrico. Sin embargo, en este artículo nos centraremos en un modelo extremadamente popular, el Volkswagen Golf CityStromer, esas primeras variantes totalmente eléctricas.

Electrificado desde su primera generación

En Volkswagen la idea de los eléctricos no nació con el lanzamiento de la familia I.D hace unos años, ni con el e-Golf de séptima generación. De hecho, su historia se remonta hasta inicios de los 70 con algunos prototipos de la T2, sí, Volkswagen jugó con una Combi eléctrica para ver qué tan viable era esa tecnología desde entonces.

Hablando concretamente del Golf, su primera generación se lanzó en 1974 y tan solo dos años después en 1976 la marca ya había transformado algunas unidades para funcionar solamente con electricidad. Con esos modelos se hicieron pruebas básicas, suficiente para llamar la atención de empresas externas que compartían el interés en esta tecnología. Es por ello que ya para 1981, Volkswagen se asoció con RWE, una empresa alemana con la cual desarrollaron otros Golf CityStromer.

Todas las unidades eléctricas de este Golf nunca estuvieron a la venta, de hecho, se compartían entre Volkswagen y las empresas con las que colaboraban para que ellas mismas también hicieran pruebas y experimentos para determinar el camino a seguir en el desarrollo de sus componentes en caso de que dicha forma de movilidad se convirtiera en una alterativa viable por aquel entonces.

El Golf CityStromer MK1 llevaba una configuración de motor delantero que era capaz de producir solo 30 hp. Su velocidad máxima era de solo 60 km/h y para llegar a la mitad de esa velocidad le tomaba 13 segundos. Definitivamente no rápido o explosivo como acostumbramos ahora.

Sus baterías eran de 11.4 kWh que le daban una autonomía de entre 50 y 60 km por carga, en aquella época su construcción no era de ion-litio como estamos acostumbrados, utilizaban baterías de plomo/acido, que además pesaban mucho más que que las de ahora. Las baterías del CityStromer pesaban 700 kg.

La historia de los Golf CityStromer no termina ahí, ya que en la segunda y tercer generación también se desarrollaron modelos de este tipo colaborando con RWE y con Siemens. El de segunda generación conservó el mismo tren motriz e incluso compitió de forma breve en una serie de retos menores para vehículos alternativos. La tercera generación mejoró sus prestaciones con una batería de 17.2 kWh que le permitía una autonomía de hasta 140 km por carga.

Con esta tercera generación, el mismo gobierno alemán realizó un experimento a mediados de los 90, en el que le dió a varias familias de una isla llamada Rügen, un Golf CityStromer para que lo usaran como su único medio de transporte y así saber si esa tecnología estaba lista para volverse una alternativa real. Aunque con los tiempos de carga altos y la limitación de rango, ese experimento demostró que aún faltaba tiempo para lograr el objetivo de la electrificación.

El verdadero salto a una producción masiva para el Volkswagen Golf eléctrico, sucedió hasta 2014 con el e-Golf basado en su séptima generación y que estuvo en activo durante varios años para mercados con más avance en temas de electrificación.

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