Volkswagen lo confirma: venderá autos chinos, pero a su CFO no le gusta la idea de “prestar la imagen de calidad de la marca”

Vw China 1

Pablo Monroy

Volkswagen se está acercando a algo que antes consideraba tabú. Resulta que los modelos desarrollados por el grupo en China podrían salir a la venta en Europa y, eventualmente, fabricarse en plantas alemanas. De hecho, ya se encargó un estudio de viabilidad para comprobar si es rentable. A muchos no les gustará la idea, sin embargo, también podría ser el salvavidas que Volkswagen necesita.

De acuerdo con el medio alemán Handelsblatt, dicho estudio abarca tanto la importación de vehículos completos desde China como la posibilidad de ensamblarlos, o sus componentes principales, en Europa. Fuentes de la empresa también recalcan que la propuesta aún es exploratoria y podría ser descartada.

Recordemos que los primeros rumores sobre la posible importación a Europa de vehículos fabricados en China por parte de Volkswagen surgieron en mayo, tras las declaraciones del director ejecutivo de la compañía, Oliver Blume. En aquel momento, la conversación giraba en torno al ID.Era 9X, un modelo que actualmente se fabrica en China junto con SAIC, y que, según se decía, VW estaba considerando para su lanzamiento en Europa.

Ahora, Handelsblatt informó que Volkswagen se inclina por un vehículo diferente para la importación, uno que aún no se ha lanzado en China, lo que sugiere que el plan ha cambiado desde aquellos primeros informes. Se espera que el modelo en cuestión tenga un tamaño similar al del Touareg y que utilice la plataforma escalable china (CSP) de Volkswagen.

Es fundamental destacar que esta plataforma será propia de VW y no compartirá tecnología ni componentes con SAIC, lo que le otorga a la marca alemana el control total sobre la tecnología del vehículo. Desde luego que serán necesarias adaptaciones en el automóvil para cumplir con los requisitos del mercado europeo, incluyendo cambios en los sistemas de asistencia al conductor, los materiales y el software.

Por otro lado, cualquier vehículo que Volkswagen importe a Europa desde China estará sujeto a aranceles, y ahí radica el problema. El Cupra Tavascan se fabrica actualmente en China y se exporta a Europa, aunque recientemente obtuvo una exención arancelaria por basarse principalmente en tecnología europea. Otros modelos que Volkswagen pudiera importar probablemente no recibirían el mismo trato, y ahí es donde la situación se complica.

No se puede ignorar el hecho de que los aranceles compensatorios actuales de la Unión Europea sobre los vehículos eléctricos fabricados en China varían según el fabricante. SAIC se enfrenta a un 35%, BYD a un 17% y Tesla a algo menos del 8%, además del arancel de importación estándar de la Unión Europea.

De modo que, ante este escenario, fabricar estos vehículos en Europa sería una forma obvia de evitar los aranceles. Fuentes anónimas señalan la planta de la compañía en Zwickau como una posible ubicación, aunque nada está confirmado. Una de las principales ventajas de fabricar estos modelos chinos en territorio europeo es que permitiría a VW aumentar la tasa de utilización de sus fábricas alemanas.

Según se informa, los representantes de los trabajadores están dispuestos a evaluar modelos adicionales desarrollados en China, siempre que complementen, en lugar de reemplazar, los compromisos existentes con las fábricas alemanas.

Sin embargo, no parece que todos los ejecutivos de VW estén tan interesados ​​en la idea como Blume. De acuerdo con una fuente interna de la compañía, el director financiero de VW, Arno Antlitz, advirtió sobre el peligro de "fabricar vehículos de competidores totalmente ajenos en China y luego comercializarlos con la imagen de calidad de Volkswagen".

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