El Viaducto Elevado de Tijuana, en nuestro país, la mayor obra de ingeniería vial de la historia de Baja California, acaba de completarse y ya está plenamente un funcionamiento y abierta al tráfico.
El último tramo se inauguró hace pocos días, poniendo el punto final a esta titánica y compleja estructura elevada. Esta autopista, anclada sobre pilotes, ayudará a descongestionar las vialidades de Tijuana, una de las ciudades con más tránsito de nuestro territorio, aunque todo apunta a que no será suficiente.
Fue el pasado 16 de marzo cuando se inauguró el último tramo de este Viaducto Elevado de Tijuana. Tardó más de tres años en levantarse este intricando y largo puente, con la primera apertura parcial en enero de este año y que ahora culmina con este segundo tramo, dándose por finalizado.
En total, requirió una inversión de 14,000 millones de pesos y ha sufrido múltiples retrasos por el reto técnico que supuso su construcción. El Viaducto Elevado de Tijuana se extiende un total de 11.4 km. La primera sección inaugurada hace tres meses firmaba los 7.2 km y la abierta ahora, que lo completa, de 4.2 km.
Es 1 km más largo que lo proyectado inicialmente (10.5 km). Comienza junto al aeropuerto, pasando por el paso fronterizo con Estados Unidos, uno de los más transitados del planeta, y el centro de la ciudad, terminando en Playas de Tijuana.
Ambos tienen dos carriles para cada sentido, y en realidad son un total de seis viaductos conectados entre sí, con hasta siete rampas de acceso a lo largo de su construcción. No sólo es un mero puente, ya que el trazado incluye un túnel de 1 km, que va desde la garita de la frontera, al centro de Tijuana. Es justo este túnel el que no estaba contemplado como tal en el proyecto inicial.
Concebir este monumental viaducto no fue sencillo. El terreno de Tijuana es irregular e inestable, siendo además zona sísmica, lo que exigió complejas soluciones técnicas de construcción e infraestructura. Primero, los suelos no son sólidos, son de tipo arcilloso y sedimentos aluviales, de modo que, para evitar hundimientos, se recurrió a profundos pilotes y cimentaciones especiales. La orografía tampoco ha ayudado, estando plagada de laderas, cañones y desniveles.
Además, es zona habitual de terremotos y temblores, lo que ha obligado a equiparlo de aisladores sísmicos y que la estructura sea además flexible. También es área habitual de inundaciones, por lo que incorpora un sistema de evacuación de agua, pese a ser una vialidad elevada. Todo esto contribuyó a múltiples retrasos, además de embotellamientos continuos en otras vías por las obras.
Tanto residentes como turistas agradecerán que el Viaducto Elevado de Tijuana esté ya plenamente abierto al tráfico, no sólo por el fin de las obras que han congestionado aún más esta ciudad durante tres años, sino porque acorta notablemente el recorrido desde el aeropuerto y la frontera a la zona costera, de elevado turismo. Antes, completar este trayecto suponía 34 minutos y ahora, en condiciones óptimas, será de 12 minutos.
Tijuana es la cuarta ciudad con más tránsito de nuestro país, junto a Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Sus horas pico pueden ser un auténtico infierno y ahora tendrán esta nueva arteria. No obstante, el Consejo de Ingenieros Civiles de Tijuana señaló que esta nueva autopista elevada es insuficiente para la descongestión real de la ciudad.
De hecho, consideran que la urbe necesitaría otras cuatro estructuras similares para que realmente se note en las calles Tijuana y su periferia. Los conductores también criticaron que necesitarían más accesos para algunas poblaciones periféricas, pues sus rampas se convierten en estupendos cuellos de botella.
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