
Desde su fundación, Porsche ha estado vinculada a la velocidad y a la deportividad, pero también al lujo y a la ostentación. Por ese motivo, grandes millonarios tecnológicos, como Bill Gates, han mostrado sin titubeos su pasión y amor incondicional por los coches de la firma alemana.
Uno de esos millonarios enamorados de los coches de Porsche fue Steve Jobs, que incluso tuvo alguna situación apurada por culpa de su Porsche 911. Casi cuatro décadas más tarde, otro alto directivo de Apple también tiene un Porsche en su garaje: John Ternus, y no es un Porsche cualquiera.
"¡Rápido, hay que esconder los Porsche ya!". Tras ser despedido de Apple, Jobs fundó NeXT, para seguir fabricando computadoras. Pese al triunfo de Apple, Jobs seguía necesitando fondos para financiar NeXT y, para conseguirlos, Jobs preparó la visita de Ross Perot, un rico empresario dispuesto a invertir su dinero en la nueva empresa de Jobs si le gustaba lo que veía.
Cuando se encontraba preparando la visita, Jobs, siempre pendiente de los detalles, corrió al despacho de su compañero Randy Adams, que tenía un Porsche 911 como el de Jobs y le dijo: "Randy, tenemos que esconder los Porsches". Ante la urgencia, Adams le preguntó el motivo de tener que esconder semejante belleza.
"Ross Perot viene a vernos y no quiero que piense que tenemos tanto dinero", le respondió Jobs. Los dos 911 acabaron detrás de la oficina y Perot puso 20 millones de dólares en la empresa. Nadie puede probar que el truco pesara en su decisión, pero la anécdota deja clara la idea de Jobs: un superdeportivo estacionado en la puerta no ayuda a pedir dinero.
Por otro lado, al nuevo CEO de Apple le gusta correr. John Ternus asumió el cargo el 1 de septiembre, tras un cuarto de siglo en la casa. Tal como lo anunció a Reuters Eddy Cue, jefe de servicios de Apple, en el Gran Premio de F1 de Miami, "John conduce un Porsche y hace carreras de aficionado. En realidad, estaría aquí este fin de semana, pero está en Laguna Seca", deslizó el directivo.
El Wall Street Journal agregó otro dato sobre la relación de John Ternus con el circuito californiano: Ternus baja de 1 minuto y 40 segundos por vuelta, lo cual demuestra que no solo tiene buenas manos para marcar el rumbo de una de las mayores compañías del planeta, sino que también las tiene al volante.
No es un Porsche cualquiera. Según Motor1, el CEO de Apple conducía un Porsche 935 que se presentó en 2019, en el propio circuito de Laguna Seca. La marca solo fabricó 77 unidades de este modelo de 700 hp con motor trasero de seis cilindros biturbo de 3.8 litros, que utilizaba la base del 911 GT2 RS para rendir homenaje al Porsche 935/78 "Moby Dick", apodado así por su larga cola.
Cada coche de esa edición costaba más de 790 mil dólares más impuestos y, tanto por su historia y legado, como por ser una edición limitada, el 935 que conduce el nuevo CEO de Apple se ha convertido en uno de los más exclusivos fabricados hasta la fecha. Al no estar homologado, Ternus no puede circular por la ciudad con él, ya que el hábitat natural de esta bestia se limita a los circuitos.
La relación entre Apple y Porsche va mucho más allá de poner a sus CEO al volante de sus coches. En 1980, el equipo Dick Barbour Racing inscribió en Le Mans un 935 K3 con los colores del arcoíris de Apple. En mayo, Porsche repitió ese diseño en dos Porsche 963 para el circuito de Laguna Seca, conmemorando la doble celebración de los 50 años de la fundación de Apple y el 75 aniversario de Porsche Motorsport.
Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com.mx
VER 0 Comentario