
Poder tener un hiperdeportivo es el sueño de miles, pero para algunas personas que ya lo tienen se puede convertir en una pesadilla. O al menos eso es lo que le ocurrió a un afortunado/desafortunado cliente alemán, quien compró un Aston Martin Valkyrie por más de 3 millones de euros (más de 59 millones de pesos), pero el gusto le duró menos de 500 km.
El desarrollo de este auto duró años y estuvo a cargo de Adrian Newey, uno de los ingenieros más reconocidos en la Fórmula 1. Sus credenciales incluyen un motor V12 fabricado por Cosworth, que entrega más de 1,100 caballos de potencia. Básicamente es un auto de carreras homologado para circular en la calle, pero también se convirtió en el eje central de un conflicto legal.
Tiempo atrás, el diario alemán Handelsblatt relató que uno de los 275 propietarios del Valkyrie comenzó a experimentar una serie de problemas y fallos recurrentes que lo llevaron a demandar a Aston Martin.
Aunque no se dio a conocer la identidad del cliente, la nota hace mención de problemas constantes con el sistema de alto voltaje, testigos encendidos en el tablero, y otros temas; incluso en alguna ocasión falló el sistema Rocket Locker, que evita que la carrocería se hunda cuando el auto se encuentra detenido, para proteger el cuerpo de fibra de carbono.
Sin embargo, más allá de los largos periodos en el taller, la gota que derramó el vaso fue una falla que casi provoca un accidente con una ambulancia. Debido a que el motor V12 genera mucho ruido, el auto necesita de un sistema de micrófonos que amplifican el sonido del exterior hacia la cabina, pero este sistema no funcionó correctamente por lo que el piloto no pudo escuchar que se aproximaba una ambulancia y estuvieron muy cerca de chocar.
A partir de ahí el dueño dejó guardado el auto y emprendió acciones legales contra la marca británica para anular la compra del auto, pero Aston Martin no aceptó las acusaciones ni las peticiones de su acaudalado cliente.
De inicio, la automotriz negó los defectos del vehículo y además apelaron a un tema de jurisdicción, argumentando que el caso se presentó en Alemania, cuando la reclamación se tuvo que realizar en Reino Unido, donde se adquirió el auto.
Igualmente, aceptaron que el cliente pudiera devolver el auto, pero a cambio de una penalización económica por uso del vehículo. A pesar de que este Valkyrie únicamente contaba con 441 km en el odómetro, Aston Martin quería cobrar 124 euros por kilómetro recorrido, es decir, casi 55 mil euros (cerca de 1,100,000 pesos).
Por supuesto el cliente no aceptó y continuó con el proceso legal. No obstante, después de volverse mediático, el reflector sobre este asunto se apagó por completo, porque hasta ahora no se sabe cuál fue la conclusión. Lo anterior da a entender que la demanda se tornó en una auténtica batalla legal que sigue en curso, o bien, hubo un acuerdo extrajudicial entre las dos partes el cual incluía una cláusula de confidencialidad.
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