Según la psicología, los padres que olvidan a su bebé en el auto generalmente comparten tres rasgos comunes

Bebe Coche 1

Pablo Monroy

Me ha pasado que, si algo cambia en mi rutina diaria, por muy diminuto que parezca, cambia todo por completo: no dejar las llaves de casa o del auto en donde siempre, sacar un objeto de la mochila por alguna razón y no ponerlo de nuevo y cuando lo necesito juro y perjuro que lo traía, pero la realidad es que no es así.

Recientemente, me ha pasado que llego a casa en esta temporada de lluvias, con el paraguas escurriendo, lo meto al baño y abierto en la zona de la regadera para que termine de escurrir el agua y se seque durante la noche. Pero al día siguiente mi esposa ya lo sacó para usar el baño, e incluso lo plegó y lo puso en otro lado.

Pero al no verlo, doy por hecho que ya lo traigo de nuevo conmigo, pero cuando la lluvia aparece y lo busco, simplemente se quedó en casa. Lo que significa que una parte de la rutina diaria se rompió y terminó por cambiar mi circunstancia.

Inclusive, aunque suene muy hollywoodense, salir de casa y darte cuenta de que olvidaste algo, como el teléfono, las llaves, la credencial del trabajo, tu laptop o cualquier otro objeto importante te cambia el día, pues si te acordaste a tiempo que lo dejaste, regresas, retrasando tu horario de llegada a tu destino.

Guardada la proporción, estos ejemplos que planteo me sirve para tratar de explicar lo que sucede cuando los padres olvidan a sus hijos en el coche cuando se bajan. Los especialistas que se encargan en estudiar este fenómeno coinciden en que, en la mayoría de los casos, los padres no olvidan a sus hijos en el carro por negligencia, por gusto o porque un día así lo decidieron.

No lo justifico, pero, de hecho, es algo que nos puede pasar a cualquiera, a tal grado que, en la actualidad, la mayoría de los vehículos cuentan con un sistema que advierte al conductor, antes incluso de apagar el coche, de que no olvide objetos, mascotas o niños en la parte trasera del auto.

El psicólogo y neurocientífico David Diamond, de la Universidad del Sur de Florida, en Estados Unidos, ha dedicado buena parte de su carrera al estudio de estos episodios. En la mayoría de los casos, incidentes de este tipo no son causados por negligencia, sino por cambios en la rutina y la forma en que funciona nuestro cerebro y la memoria.

A lo largo de los años, el investigador ha entrevistado y conversado con cerca de 50 familias que han vivido el trauma de perder a un hijo en estas condiciones y ha identificado un patrón de comportamiento.

"Todos los padres reportan haber sufrido un lapsus de memoria y casi todos se olvidaron de sus hijos en el auto después de cambiar su rutina, ya sea porque decidieron tomar una ruta diferente o porque tuvieron que llevar a los bebés a la guardería antes", declaró Diamond a BBC News Brasil. De acuerdo con el especialista, es común que esto ocurra cuando alguien hace algo que no es habitual.

"No son sólo los padres los que pasan por esta situación: hay registros de pilotos de líneas aéreas que, por estar tan acostumbrados a pilotar el mismo modelo de avión, se involucran en accidentes cuando les asignan otra aeronave. Por eso usamos calendarios, alarmas y post-its para recordar nuevas tareas. Nuestro cerebro necesita ayuda para no olvidar", agregó.

De acuerdo con el especialista, la clave de todo se encuentra en los ganglios basales como el mecanismo principal en este engranaje mental, una parte del cerebro que opera a nivel subconsciente, es decir, que permite utilizar habilidades ya adquiridas o información almacenada en el pasado, sin tener que pensar activamente en ellas.

"Los ganglios basales son nuestro piloto automático. Nos permiten, por ejemplo, conducir sin pensar en los movimientos de los pedales o la ruta exacta al trabajo", afirma el neurocientífico. Al mismo tiempo, también usamos con frecuencia el hipocampo y la corteza frontal, que se encargan de procesar y retener nueva información. Este sistema de memoria es completamente diferente e independiente del primero, según Diamond.

Y se pone más interesante. Mientras los ganglios basales funcionan de forma automática, el hipocampo necesita ser activado conscientemente para que los datos almacenados puedan volver a formar parte de nuestros pensamientos, lo cual se puede hacer a través de un recordatorio, ya sea escrito en una libreta de apuntes, o un factor externo, pero en algunos casos simplemente no sucede.

Cuando una persona sale de la rutina por alguna razón, su hipocampo se activó para procesar la nueva información. Pero como no estaba acostumbrada a la situación, los ganglios basales la hicieron actuar en piloto automático y acudir al supermercado sin acordarse del hijo que iba en el asiento trasero.

"En cierto modo, los ganglios basales y el hipocampo compiten dentro de nuestro cerebro y cuando una madre o padre olvidan a su hijo en el auto, significa que el hipocampo perdió la batalla", explica Diamond.

Este tipo de situación le puede pasar a cualquiera, pero los padres que están estresados o con falta de sueño, algo muy común en los primeros meses de un bebé, son aún más propensos. En situaciones de cansancio y nerviosismo, el hipocampo se daña, pero los ganglios basales siguen funcionando con normalidad, explica Diamond en su investigación.

Los episodios de bebés olvidados en automóviles se han vuelto tan comunes y temidos en Estados Unidos, que el fenómeno incluso se ganó el nombre oficial entre científicos y autoridades como síndrome del bebé olvidado. Existen organizaciones que se dedican exclusivamente a la prevención y seguimiento de casos.

La ONG NoHeatstroke es una de ellas y estima que 906 niños han muerto desde 1998 en Estados Unidos como consecuencia de ser dejados en vehículos en el país, donde el 90% de los hogares tiene al menos un coche, es decir, hubo un promedio de 37 episodios como este por año.

Más allá de las tecnologías que ofrecen los autos modernos y sus recordatorios, el estudio sugiere algunas recomendaciones, para evitar que los padres lleguen a estos escenarios tan complejos. Lo más sencillo es tener cerca un objeto que ayude a recordar al niño, ya sea en el asiento del pasajero o pegado a la llave del auto o al celular, puede ser un chupón, un juguete o incluso un pañal.

También es útil adquirir el hábito de poner su bolso o pertenencias personales en el asiento trasero del automóvil, al lado la silla del bebé. La aplicación de navegación Waze tiene una función de recordatorio para niños, que se puede activar en la configuración. Incluso, algunos modelos de sillas de coche más modernas tienen sensores que avisan al conductor a través del celular o avisos sonoros de que el niño sigue en la silla.

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