
Durante la temporada de calor es bastante común que muchas personas coloquen un parasol detrás del parabrisas. Sin embargo, su eficacia podría ponerse en tela de juicio, ya que realmente no impiden que se caliente el interior, pero sí ayudan a disminuir el impacto del sol en el habitáculo, aunque la eficacia dependerá principalmente del material.
El funcionamiento de un parasol es relativamente sencillo. El modelo más común es el reflectante, que debe estar fabricado con un material metalizado para desviar un poco la radiación solar que atraviesa el parabrisas. De esta manera se reduce la energía que llega al tablero, volante y consola central, que son los componentes más expuestos al sol, y con el parasol la temperatura de estos componentes no es tan elevada.
Sin embargo, no significa que el aire dentro del vehículo permanezca fresco, debido al efecto invernadero que continúa. Con o sin parasol, la radiación logra entrar por los demás cristales, calentando el interior y dejando ese calor atrapado por la falta circulación.
Como ya se mencionó, la diferencia recae en la sensación inmediata que tiene el conductor al subir al automóvil, ya que las superficies más expuestas pueden mantenerse varios grados más fríos, o mejor dicho, menos calientes que sin parasol, por lo que el habitáculo se vuelve más confortable al abrir la puerta y entrar. Asimismo, el aire acondicionado necesita trabajar menos para enfriar el interior, ya que no hay tanto calor que se deba disipar.
Como recomendación, además del parasol se pueden dejar las ventanas ligeramente abiertas (1 a 3 cm,) para permitir que la convección del aire caliente le permita salir y entre un poco de aire fresco, ayudando a que el interior se mantenga más fresco. Es importante decir que si el auto se encuentra directamente bajo los rayos del sol, no habrá manera de impedir que se caliente.
Por otra parte, hay un beneficio poco mencionado con el uso del parasol y se trata de la protección de los materiales. La exposición constante a la radiación ultravioleta acelera el desgaste de plásticos, pieles y pantallas, favoreciendo la pérdida de color, el agrietamiento o el envejecimiento prematuro. Utilizar un parasol ayuda a disminuir este deterioro, especialmente en lugares donde predominan las altas temperaturas a lo largo del año.
Aunque es imposible evitar el calor si dejas tu coche a la intemperie, lo más recomendable es comprar un parasol de buena calidad y combinar su uso con otras medidas, como tener cristales con protección UV, bajar ligeramente los vidrios (si se puede) o estacionar bajo sombra.
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