
Antes de cambiar para siempre la historia de la movilidad sobre dos ruedas, Soichiro Honda era simplemente un joven japonés de finales de los años 30 obsesionado con los motores.
Pasaba horas en el taller intentando mejorar piezas de motor y creando diseños que pensaba que podían marcar la diferencia. Su creación más preciada fue un pistón de motor fabricado con partes de una vieja radio que, según él, podía mejorar el rendimiento de los motores.
En aquella época, Toyota ya era una respetada empresa automotriz, por lo que el joven Honda decidió llevarles su pistón con la esperanza de que lo contrataran.
Sin embargo, no lo recibieron como esperaba. En una entrevista para la televisión japonesa, el propio Honda declaró: “llevé mis primeros pistones a Toyota. Era joven, terco y soñador. Pensé que los ingenieros quedarían impresionados. Pero se rieron en mi cara: 'Esto no cumple nuestros estándares'".
Años más tarde, Honda recordaría ese momento con una frase que lo dice todo: "Me rechazaron en Toyota… así que fundé Honda". Ese "no" de Toyota no lo desmotivó, al contrario. Decidió seguir por su cuenta y demostrar de lo que era capaz.
Después de ese rechazo, Honda no se quedó lamentándose en una esquina "Regresé a mi taller con el corazón roto, pero no vacío", aseguró. Vendió hasta las joyas de su mujer para poder fabricar un prototipo y seguir trabajando para transformar el transporte. Dormía poco y pasaba tantas horas en el taller que llegó a confesar que "trabajaba hasta que me sangraban las manos".
Pero el destino parecía ir en contra. Durante la Segunda Guerra Mundial, su pequeña fábrica fue destruida por los bombardeos. Luego, un terremoto volvió a arrasarla. Ante ello, Honda vendió los restos de lo que le quedaba a Toyota y con ese dinero montó en 1946 el Honda Technical Research Institute.
La guerra había dejado Japón en ruinas, por lo que miles de personas necesitaban moverse de forma sencilla y barata. Entonces Soichiro pensó: si hay motores que van sobrando, ¿por qué no poner uno en una bicicleta?
Así nacieron sus primeras bicicletas motorizadas. No eran las más bonitas ni las más rápidas, pero funcionaban y ayudaron a desplazarse a miles de personas que antes no podían ir a ningún sitio. "No era glamorosa, pero funcionaba. Y entonces, el fracaso dejó de ser mi enemigo… y se convirtió en mi combustible", contaba Honda en sus memorias.
En 1948, Honda se asoció con Takeo Fujisawa, un emprendedor que complementaba la visión de negocio de Soichiro. Un año más tarde, lanzaron su primera moto diseñada desde cero por Honda Motor: la Dream Tipo D, una motocicleta que montaba un motor de dos tiempos de 98 cc y 3 hp.
Era simple, efectiva y pensada para el día a día. Según contó él mismo: "Agarré un motor, lo monté en una bicicleta, y nació algo nuevo". Esa forma de pensar, de resolver problemas reales con ideas sencillas, fue lo que acabó marcando toda su historia y la de Honda.
En 1958 Honda era ya una marca reconocida, que construía sus propios motores y los ensamblaba en una pequeña moto que estaba arrasando en ventas: la Honda Super Cub. Fue un éxito total. Se han vendido más de 110 millones de unidades en todo el mundo, lo que la convierte en la moto más vendida de la historia.
Un año después, en 1959, las motos de Honda desembarcaron en Estados Unidos y de ahí al mundo. Hoy Honda tiene presencia en más de 160 países, produce motos en 35 fábricas repartidas por 21 países distintos y en 2025 alcanzó las 500 millones de motos producidas.
Honda siempre fue claro con su forma de ver la vida: "¿Sabes cómo se logra eso? Cayéndose tantas veces que ya sabes cómo levantarte incluso antes de tocar el suelo", y todo por una venganza.
Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com.mx
VER 0 Comentario