
En la actualidad, parece que la materialización del proyecto Olinia comenzó a despertar el interés por este tipo de movilidad urbana, sin embargo, desde el 2018, la firma mexicana Zacua comenzó con la producción de vehículos eléctricos en nuestro país, en Puebla, pero lo cierto es que ni es un vehículo de desarrollo mexicano ni tiene tecnología creada en nuestro país.
El modelo de negocio de Zacua radica en traer los componentes estructurales, partes de carrocería, tren motriz y de ingeniería que integran sus coches a su sitio de ensamble de Puebla, procedentes del fabricante francés Automobiles Chatenet, en concreto del modelo CH46, aunque con algunos ajustes ligeros muy puntuales en el frente y en la incorporación de los emblemas de Zacua y no los de Chatenet.
Eso sí, tras una homologación y puesta a punto para que el coche cumpla con las normas oficiales mexicanas y pueda ser comercializado en nuestro país, así como la obtención del sello Hecho en México, una característica que se obtiene, entre otros requisitos, al acreditar que el bien es fabricado, manufacturado o ensamblado en territorio nacional, o que cumple con las reglas de origen correspondientes, tal y como sucedió recientemente con el fabricante de motos Bajaj en su planta de Toluca, ante nuestras leyes es un coche hecho en México, mas no un coche mexicano.
La marca habla de un proceso artesanal al hecho de que sus coches son ensamblados a mano, aunque no debe tomarse en sentido estricto y literal ese concepto. Retomando el ejemplo de Bajaj, buena parte del ensamble de sus motocicletas en Toluca involucra procesos manuales y no por ello son motos artesanales.
Aclarado lo anterior, y como un producto hecho para la movilidad urbana con dos ofertas, los MX2 y MX3, cuenta con las credenciales necesarias para lograr su cometido para moverse en entornos complicados de las grandes ciudades: 3.06 metros de largo, 1.77 de ancho y 1.44 de alto, 685 kilos de peso y espacio en la cabina para conductor y acompañante.
Sus dimensiones también se reflejan en la maniobrabilidad, pies el radio de giro de la dirección es de cuatro metros, pensado para desplazarse por calles estrechas, ejecutar vueltas cerradas y acomodarse en espacios reducidos de estacionamiento.
Ambos modelos utilizan una batería de litio-ferrofosfato de 18 kWh de capacidad, que alimentan un motor eléctrico síncrono de imanes permanentes, que entrega 45.6 caballos de fuerza al eje delantero y que le permite una autonomía de 200 kilómetros por carga y una velocidad máxima limitada electrónicamente a 85 km/h.
Incorpora frenos de discos en las cuatro ruedas con ABS y frenado regenerativo. El inconveniente es que solo hay que desembolsar los 599,900 pesos correspondientes al precio de lista. Con ese dinero puedes elegir opciones como el BYD Dolphin Mini (535,990 pesos), el Geely EX2 (389,900 pesos) o el JAC EX10 (371,900 pesos) el cual, dicho sea de paso, también es ensamblado en México y tiene el sello Hecho en México.
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