
Cada mercado es diferente y, por eso, algunos cuentan con productos específicos. Pero incluso cuando se trata de automóviles que se venden prácticamente sin diferencias en distintos países, sus precios pueden variar. Mucho. Te pongo un ejemplo con un Toyota que en Francia cuesta tres veces más que en México.
El Toyota GR Yaris que se ofrece en México tiene un precio de lista de aproximadamente 900,000 pesos. Un auto bastante costoso de por sí. Sin embargo, ese mismo modelo puede venderse en países como Francia por etiquetas que, al convertirlas a nuestra moneda, pueden superar los 2.8 millones de pesos.
Y no, no estoy exagerando. Pero, ¿por qué sucede esto? Es sencillo: impuestos.
En el caso específico de Francia, el país europeo utiliza un sistema fiscal que busca desincentivar la compra de vehículos con mayores emisiones contaminantes, denominado Malus Écologique. Pero volvamos a lo monetario.
El GR Yaris es uno de los mejores ejemplos para entender hasta qué punto puede llegar el sistema de impuestos a los automóviles en Francia. Y es que, a diferencia de otros vehículos afectados por el llamado Malus Écologique, este pequeño deportivo no es precisamente un SUV enorme ni un automóvil especialmente pesado: el problema está principalmente en su mecánica y sus emisiones.
Su motor es un tres cilindros turbo de 1.6 litros, desarrollado para ofrecer altas prestaciones. En su configuración actual entrega 280 hp y, como consecuencia de su enfoque deportivo, registra emisiones homologadas de 197 g/km de CO₂.
En Francia, el impuesto por emisiones de CO₂ se ha endurecido considerablemente. Para 2026, los vehículos que superan los 191 g/km de CO₂ alcanzan el tramo máximo del Malus Écologique: 80,000 euros.
Y con sus 197 g/km, el GR Yaris supera ese límite.
El problema es que esos 80,000 euros se suman al precio del automóvil. Así, un Toyota GR Yaris que cuesta 53,950 euros puede terminar con una factura de $133,950 euros, equivalentes a aproximadamente 2.8 millones de pesos mexicanos.
El pequeño deportivo que termina pagando más impuestos que el precio del auto
El Toyota GR Yaris demuestra así hasta qué punto las políticas fiscales pueden transformar el precio final de un vehículo. Mientras que en México ronda los 900,000 pesos, en Francia sus impuestos pueden costar más que el propio auto y llevar la factura hasta aproximadamente 2.8 millones de pesos.
Una enorme diferencia provocada, principalmente, por las emisiones de un pequeño motor diseñado para ofrecer grandes prestaciones.
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