
Es una de esas curvas izquierdas en descenso de la carretera México-Cuernavaca, que da inicio a un tramo que exige toda tu atención y ser consistente con los pedales y la dirección. Entonces el Kia K4 hatchback entra con toda naturalidad a enfrentar esos giros, sin mayor esfuerzo, como todo un experto que lleva años dominando una actividad.
No hay balanceos bruscos de la carrocería o movimientos raros y es tanta la confianza que te brinda el auto, que incluso tienes la libertad de retrasar un poco más la frenada antes de cambiar de dirección por el trazo de la carretera, todo sucede con tranquilidad.
Esa misma eficacia que obtienes al pisar el pedal del freno es la misma que obtienes al tocar el pedal del acelerador, con una respuesta rápida y contundente, que permite ganar velocidad con rapidez. Es un coche con un manejo excepcional y en el que podrías pasar horas y horas disfrutando de las sensaciones que te brinda en cada kilómetro.
De pronto llega la infame curva de “la pera”, que te obliga a reducir la velocidad hasta por debajo de los 50 km/h si no quieres llevarte algún susto, pero una vez que se termina, nuevamente recuperas el ritmo y vuelves a la sintonía que llevabas con anterioridad, gracias al motor de cuatro cilindros de 1.6 litros turbocargado que vive bajo el cofre y que entrega para la ocasión 190 caballos de fuerza y 195 libras-pie de torque.
El comportamiento de la transmisión es punto y aparte. El tren motriz no recurre a una sofisticada caja de doble embrague, simplemente, porque no la necesita. La automática de 8 velocidades por convertidor de par es el complemento perfecto para el motor, con una buena calibración en la electrónica.
En ese sentido, y al tener un mayor rango de velocidades, justamente la electrónica tiene mucha libertad de insertar la marcha adecuada, para que todo el conjunto responda a las necesidades del conductor y al modo de manejo seleccionado. Por ejemplo, si se busca un manejo eficiente, la caja ejecuta cambios rápidos para mantener al propulsor trabajando bajo de revoluciones para reducir el consumo de combustible.
En el caso opuesto, cuando se busca un manejo deportivo, la electrónica estira al límite cada marcha para mantener al motor afilado y reactivo ante la demanda de potencia con el pie derecho. A pesar de nuestras exigencias en los tramos de la México-Cuernavaca donde fue posible, el motor no se percibió en ningún momento que sufriera, al contrario, su desempeño fue tan natural que realmente nos olvidamos de la rapidez de una transmisión de doble embrague.
La conexión con el auto se vuelve más íntima si utilizas las paletas de cambio detrás del volante, al mismo tiempo que es perceptible a través del volante lo que el eje delantero va pisando. La frenada, más que a la altura, pues lleva discos de 16 pulgadas al frente y de 15 atrás, mientras que y el esquema de suspensión tampoco se esfuerza por mantener una carrocería equilibrada ante los cambios bruscos de dirección.
Al final un tren motriz que te permite muchas libertades, las cuales son bien cuidades por el paquete de asistencias a la conducción que equipa, como el asistente de mantenimiento de carril, de punto ciego, de seguimiento de carril, control de tracción y estabilidad, así como el monitoreo de presión de los neumáticos, entre otros elementos involucrados en el manejo del auto.
Es un auto que se maneja tan bien que quisieras estar en el asiento del conductor todo el día y en el que pocas veces te atreverás a ver el consumo de combustible el cual, dicho sea de paso, durante nuestras pruebas se colocó entre los 12 y 12.5 km/l.
Pero también es un coche que disfrutas verlo estacionado. A título personal, la estética que ofrece la versión hatchback del K4 es simplemente encantadora y para quienes nos gustan más este tipo de carrocerías, simplemente supera al sedán, y verlo en vivo es más fácil degustarlo, es un coche que entra por los ojos.
Sobre todo, en ese color Sparkling Yellow con el que llegó vestido a nuestras manos, que nos indica que se trata de la variante GT-Line Turbo, pues es un color exclusivo de esta ejecución tope de gama. Pero como sucede en prácticamente todo, en gustos se rompen géneros.
Y es que, estéticamente, el coche fue bien resuelto en la parte trasera, a partir del poste C y hasta terminar con la cajuela, con esos trazos ligeramente abultados en la zona de las salpicaderas y esa línea ligeramente curvada en el techo, que se corta radicalmente, con un medallón adornado con un discreto alerón, y en donde la cereza de este pastel la ponen las calaveras unidas de extremo a extremo, así como el diseño deportivo de la fascia.
Por lo demás seguimos disfrutando de un diseño ya bien conocido en el K4 sedán, en donde los elementos de la parte frontal fueron alargados y estilizados. Por ejemplo, la parrilla es muy delgada, mientras que las luces dan la impresión de haber sido alargadas en sus tres puntos de anclaje. Pero esa finura contrasta de manera equitativa con los rasgos más agresivos de la fascia frontal, con una toma de aire enrejada que permite el flujo de aire hacia el radiador del motor.
En conjunto, es un auto de 4.44 metros de largo, 1.85 de ancho, 1.45 de alto y con una distancia entre ejes de 2.72 metros con una estética deportiva, sí, pero que no va alardeando de ello, es discreto y eso es algo que en lo particular lo hace muy atractivo.
El interior también es otro de sus puntos fuertes, pues no solamente es cómodo y ofrece un gran espacio para los ocupantes de todas las plazas, sino que, además, la postura de manejo que adoptas no aqueja al cuerpo y permite una correcta perspectiva a través del parabrisas.
Obviamente la calidad de los materiales y ensambles está a la altura, así como el nivel de equipamiento, pues disfrutarás de aire acondicionado automático de doble zona con salida para la segunda fila, ajuste eléctrico de los asientos, pedales deportivos, vestiduras en piel, volante ajustable forrado en piel, pantalla dual panorámica que incluye una de 12.3 pulgadas para el sistema de infoentetenimiento, con conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto.
El Kia K4 Hatchback GT-Line Turbo está disponible en nuestro mercado por un precio de 581,200 pesos.
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