Este auto eléctrico tiene casi 50 años, sigue en circulación y usa una secadora de pelo como desempañador: un superviviente de cuando nadie creía en los autos eléctricos

Pablo Monroy

Por mucho que lo parezca, los vehículos eléctricos no fueron una creación moderna, pues desde comienzos del Siglo XIX, ya eran tema de conversación en la ingeniería de la época, sin embargo, no necesitamos regresarnos tanto en el tiempo para descubrir de todas sus bondades.

Decimos esto porque, así como existen entusiastas de los coches clásicos a gasolina, existen entusiastas por los coches eléctricos antiguos, tal y como sucede con Declan Cav, un joven estadounidense que se declara amante de los eléctricos, y que se mueve a diario con uno de 1979.

Se trata de un Unique Mobility Electrek de 1979, un eléctrico que presume de un diseño muy peculiar, que se fabricó en Colorado, Estados Unidos, desde 1979 hasta 1982. Fue la primera unidad fabricada, según su identificación en el chasis y su propietario afirma que el propio CEO de la compañía, John Gould, ni siquiera sabe cuántos coches se fabricaron exactamente, inclinándose por entre 50 y 75 unidades. Actualmente, hay un registro de 13 Electreck que se mantienen con vida.

El coche se vendió originalmente en tres carrocerías, pero la de nuestro protagonista es el conocido como 2+2, la más popular. Tiene una gran luneta trasera y no hay portón. El joven asegura que la buena noticia es que todas las especificaciones vienen en el manual del propietario, en 30 páginas mal fotocopiadas y grapadas.

Originalmente, este coche eléctrico declaraba una potencia de sólo 32 caballos de fuerza, y Cav asegura que es falso pues, según sus cálculos, la potencia real son 51 hp. “Lo infravaloraron, no sé por qué”, explicó. Tampoco hay cifras oficiales de torque, aunque su propietario lo sitúa entre 50 y 70 Nm.

De nuevo, una cifra para nada sorprendente, como el resto de sus prestaciones. La velocidad máxima es de 121 km/h, y el joven asegura que nunca ha superado los 105 km/h. No obstante, sí afirma que el cero a 48 km/h en nueve segundos es creíble: “A velocidades altas sufre; a bajas, se siente hasta brioso”. A su favor, el coche apenas pesa 900 kilos.

Las cifras oficiales de autonomía indicaban que este Electreck de 1979 recorría 161 kilómetros a 72 km/h, con una batería de 16 kWh de capacidad de plomo-ácido, una cifra que Cav tampoco comparte. Eso sí, este estadounidense actualizó el paquete de baterías, instalando 20 módulos, y ahora cuenta con una capacidad de 32 kWh.

El resultado es una autonomía promedio de 209 kilómetros, cifra muy notable para ser un coche de hace 46 años y cercana a muchos utilitarios eléctricos modernos. “No he hecho una prueba de autonomía seria, pero nunca me he quedado tirado, y lo he apretado fuerte. Mejora muchísimo el coche respecto a fábrica”, asegura.

Por otro lado, la recarga es uno de sus puntos más curiosos. Inicialmente se conectaba a un enchufe doméstico. Pese a haber actualizado la batería, Cav asegura que le hubiese encantado tener carga rápida, pero se tiene que limitar a una potencia de 3.3 kW. “Es lento, pero se puede mejorar”, explica. Eso sí, no detalla cuanto tiempo tarda en recargar la batería.

En sus características técnicas hay un ventilador para el propulsor eléctrico, al que define como “ruidoso y molesto”, y un motor enorme para sólo ofrecer 51 hp. Como curiosidad, tiene frenada regenerativa, siendo uno de los primeros coches de producción en serie en ofrecerla. Además, sorprendentemente, cuenta con cambio manual. “Hay muchos fusibles. Parece un lío de cables, pero si sabes qué miras, tiene sentido”, detalla.

Uno de los puntos más curiosos de este Unique Mobility Electrek es que, por ley, necesitaba desempañador de lunas, ya que en Colorado nieva. Los ingenieros de la época pensaron que instalar un secador de pelo sería buena solución. Dicho y hecho. Debajo del tablero del pasajero hay un secador Gillette con cable. Se acciona mediante un botón y sopla aire caliente. “Funciona, pero no lo uso”, explica.

El coche tenía una radio que funcionaba, pero este apartado también fue modernizado, y ahora cuenta con Bluetooth. En el interior, el joven detalla que los asientos son blandos, pero recogen bien el cuerpo.

Hay una consola central enorme, con relojes en el tablero y una palanca de cambios, un volante correcto y tres pedales, ya que cabe recordar que el coche es manual. Además, "el pasajero tiene muchísimo espacio para las piernas", asegura.

El joven explica que el ruido aerodinámico es enorme, un punto donde no puede hacer mucho. “¿Por qué lo uso a diario? Tengo un Chevy Volt y es un gran coche… pero no es tan divertido ni interesante”. Sin duda, toda una experiencia en un eléctrico de 46 años que valía 82,000 dólares cuando era nuevo.

Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com.mx

VER 0 Comentario