Éramos felices y no lo sabíamos: así era la Voyager, la minivan que marcó a toda una generación

Minivan 1

Pablo Monroy

1996 será un año para recordar, no sólo porque fue el año en el que terminé la primaria y di el salto hacia el primer grado de secundaria, sino porque el mundo comenzó a fraguar tecnología y acontecimientos de relevancia, con mayor rapidez, mucha de la cual ya me alcanza para recordar, como cuando los Toros de Chicago se convirtieron por sexta vez en los campeones de la NBA.

Fue en año en el que el Nintendo 64 salió a la venta oficialmente, el Multibanco Mercantil Probursa cambia de nombre a BBV (Banco Bilbao Vizcaya), se lanzó hotmail, el primero correo electrónico gratuito, para vendérselo a Microsoft un año después por 400 millones de dólares y se llevaron a cabo los Juegos Olímpicos Atlanta 96.

Además, se hizo oficial que se dejaría de fabricar el casette, aunque se mantuvo el suministro de cintas y el servicio técnico del mismo para los usuarios hasta 2006; Damon Hill se consagró campeón del mundo de la Fórmula 1, tras vencer en el Gran Premio de Japón en Suzuka: los vaqueros de Dallas se proclamaron campeones de la NFL por quinta ocasión, mientras que en la pantalla grande debutaron cintas como Twister, Misión Imposible, Día de la Independencia y Space Jam, entre otras.

También fue el año en el que tuvimos que despedirnos del Ford Mustang Mach 1 de 1973 de mi papá, un episodio muy doloroso que hoy en día aún nos pinta alguna lágrima en los ojos, pues ese gigantón fue el auto familiar durante muchos años.

Pero también fue el año en el que debutó la tercera generación de la minivan de Chrysler: Voyager y Town & Country, completamente rediseñada desde cero, dejando atrás la plataforma y la arquitectura K, por una base más moderna, como la plataforma de Chrysler NS.

Además, Chrysler buscó en esta tercera ejecución, un diseño que maximizara el espacio interior y la visibilidad. Junto con sus contrapartes Dodge y Plymouth, la Town & Country de 1996 introdujo varias características innovadoras en el segmento, como doble puerta corrediza y asientos traseros extraíbles, montados sobre rieles (Easy Out Roller Seats).

Por su parte y rompiendo con la tradición, la Town & Country de 1996 ya no se ofrecía con molduras exteriores de imitación de madera y el adorno del cofre, esa estrella de vidrio, fue eliminado; en lugar de el se colocó un nuevo emblema montado en la parrilla.

Como novedad importante, el portón trasero se equipó con una manija de apertura externa, que se desbloqueaba por separado. A lo largo de la tercera generación de estos vehículos hubo actualizaciones, como la tracción integral, control de tracción a baja velocidad, retoques exteriores y en la tapicería, el asiento corrido de la segunda fila comenzó a eliminarse gradualmente y se introdujo un asiento infantil integrado opcional para los asientos individuales de la segunda fila.

En cuanto a motorizaciones, bajo el cofre se podía encontrar un motor un motor de cuatro cilindros de 2.4 litros o un V6 de 3.0 litros, acoplados a transmisiones automáticas de cuatro velocidades.

En prueba de manejo, Consumer Guide señaló en su momento: “más silenciosas y con una conducción aún más parecida a la de un automóvil que antes, estas minivans se manejan más como sedanes grandes que como camionetas.

La dirección es ligera y precisa, y la suspensión proporciona una gran estabilidad en las curvas, con una inclinación de la carrocería mínima. La suspensión absorbe fácilmente la mayoría de las pequeñas irregularidades del terreno, y la conducción es cómoda en general.

“El rendimiento del motor es bastante bueno. La potencia para adelantar es suficiente, lo que convierte a este motor en una opción versátil para quienes transportan cargas pesadas o un grupo completo de pasajeros. El motor de 4 cilindros es demasiado débil para un vehículo de este peso, aunque la aceleración es adecuada con el V6 más pequeño (3.0 litros). El consumo de combustible es promedio para una minivan.

“Con un diseño interior amplio y bien pensado, la Voyager cuenta con un nuevo tablero con indicadores más grandes y controles revisados, ahora más cerca del conductor. Los ocupantes disfrutan de asientos cómodos a la altura de una silla, mientras que las ventanas más grandes y un tablero más bajo mejoran la visibilidad.

"El recorrido de los asientos delanteros también ha aumentado, al igual que el espacio para la cabeza en la segunda fila. Una carrocería más ancha proporciona mayor espacio para los hombros y las caderas. El acceso y la salida también son más fáciles gracias a los umbrales de las puertas, que ahora son 3.5 cm más bajos”.

Si bien ofrecía equipo de audio con reproductor de casette y CD, lo cierto es que no fue hasta la recta final de la tercera generación, que la Town & Country equipó de serie un sistema de reproductor de DVD para las filas traseras.

Los compradores del Town & Country podían elegir entre dos motores V6: uno de 3.3 litros con 158 caballos de fuerza y ​​otro de 3.8 litros con 166 caballos de fuerza. Ambos motores estaban acoplados a una transmisión automática de cuatro velocidades con sobremarcha. 

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