
Conforme pasa el tiempo los sistemas que integran los vehículos van evolucionando para que la experiencia de manejo sea cada vez más segura y confortable. En ese sentido, el sistema de aire acondicionado juega un papel fundamental para que el ambiente en el interior del auto sea agradable, sobre todo en temporadas de calor.
En la actualidad este sistema ha avanzado a pasos agigantados, y basta con presionar un par de botones para regular la temperatura del interior del coche con el menor gasto de energía posible, a tal grado que diferentes estudios han dado a conocer que el motor del coche consume más combustible cuando nos desplazamos a una velocidad superior a 50 km/h con las ventanas abajo.
Esencialmente, el principio básico de funcionamiento del aire acondicionado del coche está dado por la compresión y descompresión del gas refrigerante el cual, al comprimirse, se calienta, mientras que su descompresión permite enfriar el habitáculo.
Es momento de que desempolves tus lecciones de física de tercero de secundaria y recuerdes que a toda presión le corresponde una temperatura. Si la presión de un gas dentro de un recipiente incrementa, también lo hará la temperatura; en caso contrario, si la presión disminuye, la temperatura hará lo mismo.
El ciclo de refrigeración comienza con el compresor del aire acondicionado, el cual se encarga de aumentar la presión del refrigerante, aspirándolo en forma de gas a baja presión y comprimiéndolo para enviarlo al condensador.
Este gas caliente a alta presión llega al condensador, un radiador instalado en la parte frontal del vehículo y por delante del radiador del motor, el cual aprovecha el flujo de aire que incide sobre él cuando el auto está en movimiento o cuando el ventilador se activa para reducir un poco la temperatura de dicho gas y cambie a estado líquido, manteniendo su alta presión.
Este líquido presurizado sale del condensador y se dirige al filtro secador, en donde se atrapan impurezas y pequeñas cantidades de humedad que pudieran contaminar el refrigerante.
Posteriormente, el refrigerante pasa por una válvula de expansión, en donde el líquido reduce su presión antes de ingresar al evaporador, un componente en el que el fluido absorbe el calor del aire que pasa a través de él, obteniendo como resultado aire frío, el cual es empujado por el ventilador hasta las salidas del habitáculo.
El gas a baja presión es absorbido de nuevo por el compresor para volver a realizar el ciclo completo una y otra vez y, finalmente, la humedad se condensa en la superficie fría del evaporador, la cual gotea fuera del vehículo a través de tuberías.
Recuerda que el circuito del aire acondicionado es cerrado y en condiciones ideales no debería necesitar nunca de una recarga. En el sistema circula el refrigerante y su aceite, accionados por el compresor, sin embargo, el movimiento al que es sometido el circuito podría provocar la aparición de pequeñas fugas que hacen necesarias las recargas.
Bueno, pues según expertos, el mal hábito de apagar el coche sin antes haber desactivado el aire acondicionado puede romper de manera abrupta todo el ciclo de funcionamiento que acabamos de describir y provocar daños, sobre todo en vehículos no tan modernos, pues no cuentan con sistemas para protegerse justamente de estos malos hábitos.
El compresor del aire acondicionado demanda mucha energía para funcionar. Si se apaga el auto sin desconectar antes este sistema, el corte de corriente interrumpe de golpe su ciclo de apagado, forzando al compresor y a la correa auxiliar. Esto acelera el desgaste y aumenta las posibilidades de fallas.
Las baterías de los autos actuales suelen durar unos cuatro años, pero con malos hábitos como este, ese tiempo puede acortarse. A su vez, cuando el motor se apaga con el aire aún en marcha, se acumula humedad en los tubos de ventilación, lo que favorece la corrosión interna y puede generar moho en el sistema.
Por otro lado, el aire acondicionado funciona bajo un equilibrio de presiones internas. Cuando apagamos el carro sin desactivar el sistema, interrumpimos este equilibrio, lo que puede causar fugas o fallas en los componentes, afectando el rendimiento general.
Pero no sólo se reduce la vida útil del sistema refrigeración, también afecta la eficiencia del consumo de combustible y otros aspectos del coche. En ese sentido, al reiniciar el aire acondicionado desde cero al encender nuevamente el carro, el sistema tiene que trabajar más para alcanzar la temperatura deseada, lo que implica un mayor esfuerzo del motor y un consumo adicional de combustible.
Además, cuando el aire acondicionado sigue en funcionamiento sin que el motor esté en marcha, el sistema continúa operando sin la lubricación adecuada, lo que provoca un desgaste adicional en sus componentes.
Finalmente, desactivar el aire acondicionado antes de apagar el carro permite que los componentes se desaceleren de forma gradual. Si esto no se hace, el desgaste es mucho mayor y la vida útil del sistema puede verse considerablemente reducida.
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