
En los años 50, la energía nuclear era vista como la solución milagrosa a todos los problemas de energía y eso incluía a los coches de propulsión nuclear, pero los que hubo no pasaron del ser un concepto o eran simplemente una auténtica estafa.
Ahora, y para no variar, es China quien está planteando usar energía nuclear en la movilidad, pero no en coches, sino en la movilidad militar. Ante ello, el gigante asiático se propuso dotar a su ejército de carros de combate nucleares.
De modo que investigadores militares chinos presentaron un concepto de carro de combate propulsado por un reactor nuclear compacto y armado con un cañón electromagnético capaz de alcanzar objetivos a 450 km.
El estudio, publicado en junio pasado en la revista científica china Acta Armamentarii y firmado por el Inner Mongolia First Machinery Group (fabricante histórico de blindados chinos) junto con el Instituto de Tecnología de Pekín, coloca la entrada en servicio de la versión nuclear después de 2045.
El interés del reactor nuclear no está precisamente en la autonomía eléctrica de propulsión que puede otorgar, sino en la enorme cantidad de energía que puede entregar de forma puntual para alimentar su cañón electromagnético, un arma que dispara proyectiles usando fuerza electromagnética en lugar de un explosivo propulsor, como la pólvora.
El proyectil, un objeto metálico sin carga explosiva propia, se coloca entre dos rieles conductores paralelos. Al hacer circular una corriente eléctrica muy intensa por esos rieles, del orden de millones de amperes durante unos milisegundos, se genera un campo magnético que empuja el proyectil hacia adelante, acelerándolo hasta velocidades hipersónicas, hablamos de varios kilómetros por segundo.
La ventaja frente a un cañón convencional es la velocidad de salida del proyectil, que se traduce en un mayor alcance y en la energía de impacto puramente cinética, sin necesidad de una cabeza explosiva.
El problema, y el motivo por el que ningún ejército lo ha desplegado aún de forma realmente operativa, es que para disparar un solo tiro hace falta liberar una cantidad de energía eléctrica enorme en un instante muy breve, algo que exige condensadores, baterías o volantes de inercia capaces de acumular y descargar esa energía, además de rieles que resisten un desgaste extremo por el propio arco eléctrico y el calor generado en cada disparo y aquí es donde entra en juego el reactor nuclear compacto, para entregar la energía necesaria para el disparo.
Los propios autores del estudio reconocen la magnitud del reto de ingeniería. El reactor tendría que encajar en apenas 2 metros cúbicos, con un blindaje radiológico de no más de 3 toneladas y un intervalo de recarga de combustible de al menos cinco años. A eso se suma la disipación térmica dentro de un vehículo blindado y la necesidad de soportar choques de hasta 30 g en superficies todoterreno.
El otro problema es eléctrico, no nuclear. Un cañón electromagnético de 50 MJ exige liberar una cantidad enorme de energía de forma extremadamente breve, algo que un reactor, pensado para entregar potencia constante, no puede hacer por sí solo. La carga tendría que acumularse entre disparo y disparo en condensadores y baterías, lo que convierte a la electrónica de potencia, más que al reactor, en el verdadero cuello de botella del proyecto.
Un experto en equipamiento militar consultado por el South China Morning Post calificó de poco realista instalar un reactor de fisión en un carro de combate tripulado, tanto por el blindaje y la refrigeración necesarios como por el riesgo de que la pérdida del vehículo en combate implique además la pérdida del reactor.
Su alternativa es trasladar el concepto a una plataforma no tripulada, donde la energía casi ilimitada tendría más sentido para alimentar láseres, armas de microondas, radares y guerra electrónica, antes que para un tanque convencional con tripulación. Por ahora, el trabajo es un estudio conceptual revisado por pares, no un programa en marcha.
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