La historia de fascinación por el Corvette entre astronautas y por qué GM se los rentó a un dólar al mes

Cuando hablamos de la popularidad de algunos trabajos siempre encontraremos algunos que siempre estarán en los primeros lugares, como el de astronauta por ejemplo. Muchos de pequeños quisimos serlo y aún de adultos llegamos a fantasear con lo que veríamos y sentiríamos si pudiéramos salir del planeta. Por algo aquellos que lo logran son tan admirados. General Motors entendió a la perfección esto y en una jugada muy astuta, decidió usar su deportivo por excelencia, el Chevrolet Corvette, para ser el vehículo que trasladaría a algunas de las personas más populares de Estados Unidos y el mundo en los años 60 y parte de los 70.

La carrera espacial y su nave terrestre V8

Foto por: NASA

No es secreto para nadie que en la década de los 50 y 60 el mundo estaba creciendo a pasos enormes, la tecnología evolucionaba a diario y algunas tensiones entre países sumamente poderosos se volvía más grande. En determinado momento la atención del mundo se centró en la carrera espacial para conocer lo que estaba fuera de nuestro mundo y de cierta forma tener algo más con que sacar ventaja a otras naciones fuertes.

La etapa de poner satélites en órbita ya estaba normalizándose, pero algunos querían más. Por ello Estados Unidos puso mucha atención en la NASA, le otorgó fondos para desarrollar lo que fuese a darles esa ventaja, y así, dar paso a los diversos programas que buscarían llevar al hombre al espacio y después a la luna. Para ir al espacio se necesitan muchísimos conocimientos y cualidades, por lo que ser elegido para desarrollar esta tarea conlleva pasar decenas de filtros, pruebas y demás. Aquellos que lo lograran definitivamente eran especiales y de inmediato se ganaban una cantidad enorme de popularidad.

Durante los inicios del entrenamiento espacial en 1959, Alan Shepard, primer estadounidense en llegar al espacio (1961), se presentó a las pruebas a bordo de su propio Corvette de 1957. Un auto que usaba constantemente y que se asoció a su imagen rápidamente. Por ello cuando regresó a la Tierra tras cumplir su primera misión, General Motors decidió regalarle un Corvette 62 como agradecimiento por su valentía.

La mayoría de los astronautas eran pilotos de combate. Comparaban sus deportivos con la adrenalina de viajar tan rápido en sus aviones.

En un inicio General Motors no tomó más acciones después de entregarle el Corvette nuevo a Shepard, sin embargo, más tarde, Jim Rathmann, piloto profesional y propietario de un distribuidor de Chevrolet cercano a Cabo Cañaveral en Florida, llamó la atención de los directivos de GM al ver cómo varios integrantes de la NASA, incluyendo astronautas, acudían a él para comprar sus autos o incluso modificarlos un poco para volverlos más rápidos.

Con esto en la mira, uno de los directivos de GM pensó que si los astronautas usaran sus autos podría darles una buena dosis de publicidad gracias a que algunos de los hombres más populares del país serían vistos manejando coches de alguna de sus marcas. Con esto en mente, Ed Cole, un ejecutivo que se convertiría en presidente de General Motors, se aseguró de que Rathmann ofreciera algunos arrendamientos de un dólar al mes a los astronautas, que básicamente les daba acceso gratuito a cualquier auto de la marca. Para sorpresa de ellos, los primeros astronautas en usar el arrendamiento eligieron al Corvette como su auto.

El trío de Corvette más famosos relacionados a la NASA, los autos de Alan Bean, Charles Conrad, y Richard Gordon.

Por si fuera poco, tenían libertad de elegir la configuración de los autos, por lo que cada uno tenía un Corvette con los motores más grandes disponibles y detalles estéticos que los hacían únicos.

La historia del Corvette y los astronautas de la NASA continuó durante varios años con personajes como Neil Armstrong y Buzz Aldrin, también aprovechando este trato para hacerse de su propio Corvette. Sin embargo, hubo un trío de Corvette que se volvieron los más emblemáticos de esta especie de relación, se trata de los modelos de Alan Bean, Charles Conrad, y Richard Gordon, que pidieron sus autos en color dorado con contrastes en negro que imitaban el esquema de color de su módulo lunar.

A pesar de tener este arrendamiento de un dólar, no todos los astronautas lo tomaron, algunos prefirieron comprar sus propios autos como cualquier otra persona. Afortunadamente para General Motors, la mayoría de ellos tomó la oportunidad que crearon. Este programa de apoyo a los astronautas se mantuvo en pie hasta 1971.

Desde entonces han existido algunas ediciones especiales que conmemoran estos momentos, e incluso el lanzamiento del Corvette C8 Convertible se llevó a cabo en Cabo Cañaveral.

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