BYD, Geely y Chery llegarán a Canadá este año. Estados Unidos le dice que “se va a arrepentir” de permitir autos chinos

Pablo Monroy

Para nadie es un secreto que, históricamente, Estados Unidos ha mantenido sus puertas cerdadas a la comercialización de marcas chinas de vehículos, con fuertes políticas contra los fabricantes del gigante asiático.

Sin embargo, la historia ahora es diferente en Canadá, pues está a punto de permitir las ventas de vehículos chinos en su territorio. Recordemos que, a comienzos de enero pasado, el primer ministro canadiense, Mark Carney, visitó Pekín, un viaje en el que negoció un acuerdo con el presidente de China, Xi Jinping, el primer ministro de China, Li Qiang, y el presidente del comité permanente de la Asamblea Popular Nacional de China, Zhao Leji.

Un acuerdo con el que primer ministro reabrió Canadá a los vehículos eléctricos fabricados en China, reduciendo el arancel del 100% sobre las importaciones, que se había impuesto en 2024, siguiendo los mismos pasos que Estados Unidos, al 6%.

En virtud de este acuerdo, se importarán a Canadá hasta 49,000 vehículos eléctricos chinos cada año de los cuales, el 50% tendrán un precio inferior a 35,000 dólares, lo que ofrece a los consumidores canadienses una opción más asequible para adquirir un nuevo vehículo eléctrico.

Ahora se dio a conocer que tres grandes fabricantes chinos confirmaron sus planes de entrar en Canadá antes de que termine este año, marcando un nuevo paso en la expansión internacional de la industria automotriz del gigante asiático: BYD, Chery Automobile y Geely Holding, tres compañías que ya cuentan con una presencia cada vez mayor en mercados como Europa, América Latina y el sudeste asiático, pero a las que todavía se les resistía la región de norteamericana.

La llegada no será inmediata, pero ya está en marcha. De acuerdo con responsables del sector, las tres marcas están trabajando simultáneamente en varios aspectos clave, para poder vender vehículos en Canadá, es decir, la homologación técnica de sus modelos, el desarrollo de redes de concesionarios y la creación de acuerdos financieros locales, que faciliten su comercialización.

Ante ello, uno de los principales obstáculos en este proceso es el cumplimiento de los estándares de seguridad y regulación del país, especialmente los Canadian Motor Vehicle Safety Standards, los cuales establecen los requisitos que deben cumplir los vehículos vendidos en Canadá y, además, las marcas también deben adaptarse a otras normativas relacionadas con privacidad de datos, ciberseguridad y homologación tecnológica, un proceso que puede llevar varios meses.

Desde el punto de vista de los consumidores, el nuevo enfoque se ve con buenos ojos. Una encuesta reciente señala que hasta el 70 % de los compradores potenciales en Canadá estaría dispuesto a considerar un vehículo eléctrico de origen chino. A pesar de ello, la llegada de estos coches también genera inquietud en buena parte de la industria local, que considera que la llegada aumentará la presión competitiva del sector.

El proceso administrativo para importar estos vehículos comenzó oficialmente el pasado 1 de marzo, cuando el departamento de Global Affairs Canada abrió el sistema de permisos. La primera mitad de las licencias, un total de 24,500 permisos de importación, se concede por orden de solicitud hasta el 31 de agosto. Posteriormente se liberará una segunda tanda del mismo tamaño, que cubrirá el periodo comprendido entre septiembre y febrero de 2027.

Cada permiso está vinculado a un envío específico, tiene una validez máxima de 60 días y puede solicitarse hasta 30 días antes de la llegada prevista del barco al puerto canadiense. Además, solo pueden presentar solicitudes los fabricantes originales de los vehículos o sus representantes oficiales en Canadá.

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