
Cuando manejamos nuestro coche, cualquier luz que aparezca en el cuadro de instrumentos nos pone en alerta. Entre las luces más comunes, y a la vez más desconocidas para muchos conductores, está la del testigo del ESP, ese icono que suele mostrar un coche derrapando. ¿Qué significa realmente? ¿Es peligroso que se encienda? ¿Cómo debemos actuar cuando aparece? Vayamos paso a paso.
El ESP (Electronic Stability Program) es el control electrónico de estabilidad, un sistema de seguridad activa que, como su nombre sugiere, evita la pérdida de control del vehículo. Su misión es detectar derrapes o situaciones de riesgo y corregir la trayectoria actuando sobre los frenos de forma individual y, en ocasiones, reduciendo la potencia del motor.
En la práctica, si en una curva el coche tiende a irse de frente (subviraje) o de atrás (sobreviraje), el ESP frena de manera selectiva una o varias ruedas para ayudar a recuperar el control.
Muchos se quejan del exceso de electrónica en los coches modernos, pero lo cierto es que sin ella, este tipo de asistencias al manejo no serían posibles. El testigo del ESP suele representarse con la silueta de un coche deslizándose con dos líneas curvas debajo.
Puede aparecer en el tablero en un color ámbar fijo, que normalmente indica que el sistema está desconectado manualmente o presenta una falla. En muchos coches hay un botón para desconectarlo, o se puede hacer a través de la pantalla, pero si es ámbar y está parpadeando significa que el ESP está actuando en ese momento, es decir, que el coche detecta una pérdida de adherencia y el sistema entra en funcionamiento para corregir la trayectoria.
No debemos confundir el ESP con el control de tracción, aunque compartan testigos similares. Aunque trabajan juntos, no son lo mismo. El control de tracción (TCS o ASR) evita que las ruedas patinen al acelerar, actuando principalmente sobre la potencia del motor y los frenos, mientras que el ESP es más avanzado, ya que analiza la trayectoria, el ángulo de giro y la velocidad de cada rueda para evitar derrapes completos.
En la mayoría de coches modernos, ambos sistemas van integrados y el testigo puede hacer referencia a los dos. Por otro lado, la forma en que se enciende este testigo puede deberse a distintos motivos. Toma nota.
Si aparece de forma intermitente al tomar una curva rápida, en superficies mojadas o con nieve, significa que el ESP está trabajando. En este caso, no es una falla, sino una señal de que está evitando una posible pérdida de control.
Algunos vehículos permiten desconectar el ESP, algo muy útil en off road o cuando se necesita que las ruedas giren libremente, por ejemplo, para salir de una zona de lodo o nieve profunda. En este caso, el testigo se queda fijo hasta que lo volvamos a activar.
Si la luz permanece encendida de manera constante, puede deberse a una falla en los sensores (ABS, ángulo de dirección, velocidad de rueda), problemas eléctricos o incluso un mal estado de los neumáticos. En ese sentido, cuando el testigo del ESP se queda encendido de forma fija, las causas más habituales suelen ser:
- Sensores de rueda sucios o dañados, algo común en coches con muchos kilómetros acumulados.
- Falla en el sensor del ángulo de dirección.
- Computadora del ABS/ESP defectuosa.
- Nivel de batería bajo o problemas eléctricos que afectan al funcionamiento del sistema.
- Neumáticos en mal estado o con medidas incorrectas, que confunden a los sensores.
Como podrás imaginar, un daño de este sistema puede resultar muy peligrosa al conducir en malas condiciones, y puede provocar graves accidentes. Ocasionalmente, y en función de cada modelo de coche, los frenos también podrán detectar este error y, junto al testigo del ESP, se sumará el del Sistema Antibloqueo de Frenos (ABS). En cualquiera de estos casos, lo recomendable es acudir a un taller para realizar un diagnóstico electrónico.
Considera que si el testigo parpadea puntualmente, no hay problema: significa que el sistema está haciendo su trabajo y o puedes seguir manejando el coche pero, si permanece fijo, el coche seguirá funcionando, pero sin la ayuda del control de estabilidad. Esto no es recomendable, especialmente en condiciones de lluvia, nieve o carreteras en mal estado. En otras palabras, se puede circular, pero la seguridad activa se ve reducida, por lo que conviene repararlo lo antes posible.
Como te has dado cuenta, el testigo del ESP no es un simple icono más en el cuadro de instrumentos, pues es la señal de que uno de los sistemas de seguridad más importantes de nuestro coche está trabajando o que necesita atención por alguna falla.
Su aportación es tan decisiva que estudios de la NHTSA y de la Unión Europea han demostrado que reduce hasta un 80% el riesgo de accidente por derrape. Por eso es que, si se enciende, lo mejor es entender su función, interpretar lo que indica y, si hay falla, acudir cuanto antes al taller para corregirla.
De ahí que mantener los neumáticos en buen estado, con la presión y medida adecuada, evitar una conducción brusca en superficies deslizantes, revisar periódicamente el sistema de frenos y la batería y no abusar de la desactivación manual del ESP salvo en casos justificados, sean algunas recomendaciones para que la vida útil del sistema de mantenga por más tiempo.
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