
El mercado automotriz chino está evolucionando y no es precisamente una buena noticia para las marcas tradicionales, ya que éste era el principal mercado global para la mayoría de ellas, pero el consumidor local ya está prefiriendo comprar vehículos chinos, y esta tendencia se está expandiendo a los automóviles de lujo.
Esta noticia resulta muy llamativa, porque históricamente las marcas de lujo occidentales habían reinado dentro de China, pero ahora hasta las firmas de lujo chinas empiezan a ganar relevancia, incluso por encima de nombres tan reconocidos como el de Rolls-Royce.
La marca que está desplazando a los vehículos ingleses es Hongqi, que forma parte de FAW, pero en realidad es la marca de autos más longeva de China, ya que existe desde finales de los años cincuenta. A lo largo de su historia ha creado distintos vehículos de lujo, incluyendo las lujosas limosinas que utilizan los presidentes chinos.
Aunque ya es una marca longeva, parece que hasta ahora los chinos están prefiriendo los productos de esta empresa por encima de los modelos que vienen de fuera, pero es importante hacer una pequeña acotación, ya que Hongqi tiene varios modelos a la venta, pero el vehículo que está robando la atención china es el Hongqi Golden Sunflower Guoli.
Se trata del buque insignia de la marca y su propuesta es completamente distinta a la de los autos chinos que conocemos en esta parte del mundo. Tiene un diseño retro, pero además está repleto de lujo, incorporado insertos de madreperla, pantallas OLED, e incluso bordados con hilo de seda.
Este nivel de acabados y equipamiento se reflejan en el costo, ya que su precio base comienza en 7.18 millones de yuanes, que equivalen a casi 18.5 millones de pesos mexicanos, colocándose como un rival directo de Rolls-Royce.
Lo interesante está en que, a pesar del restrictivo precio, los adinerados clientes chinos están eligiendo a este vehículo por encima de RR, que a nivel mundial es uno de los principales símbolos de exclusividad sobre ruedas. De acuerdo con cifras citadas por Nikkei Asia, el año pasado se vendieron aproximadamente 1,400 ejemplares de este Hongqi, mientras que se estima que las ventas totales de Rolls-Royce en China llegaron a sólo 700 unidades.
Este cambio en las preferencias de los clientes chinos se puede interpretar como un nuevo foco de alerta para algunos fabricantes occidentales, pues China era una especie de refugio que garantizaba buenos números al cierre de los años fiscales, sin embargo, la gallina de los huevos de oro parece que se está agotando y podría ser cuestión de tiempo para que estas empresas chinas que eran “desconocidas” en el resto del mundo, pronto se expandan hacia otros mercados internacionales, lo que posiblemente abra la puerta a un dominio total de la industria.
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