
La correa o banda de distribución es uno de esos componentes críticos del motor del auto que muchos pasan por alto, pero cuyo buen o mal estado puede marcar la diferencia entre un viaje tranquilo y uno con dolor de cabeza incluido. De modo que, si alguna vez escuchaste que hay que cambiarla a los 40,000 o a los 100,000 kilómetros, de una vez te adelanto que la realidad es mucho más compleja que eso.
Lo cierto es que no existe una cifra mágica de kilometraje para el remplazo. La recomendación de cambiar la banda de distribución simplemente no es universal y depende de varios factores, como el modelo de auto, tipo de motor, el uso que le das y hasta el clima en el que te desplazas.
En ese sentido, entre los factores que influyen en el desgaste se encuentran un uso urbano intenso, en donde hay paradas y arranques constantes que aceleran el desgaste. También están las condiciones climáticas extremas, donde el calor, el frío y la humedad afectan la vida útil de la correa y por supuesto no puede faltar la ausencia de mantenimiento, que involucra no revisar tensores, poleas y bomba de agua y esto puede acortar la vida útil de la correa.
Algunos fabricantes sugieren el cambio entre los 60,000 y 90,000 kilómetros, pero otros prolongan ese plazo hasta los 120,000 kilómetros. De ahí que lo más seguro y efectivo es consultar el manual de propietario del vehículo o hablar con un mecánico de confianza que conozca tu modelo de auto.
Pero lo que no podemos hacer de lado es el hecho de que no debemos pasarnos del kilometraje estipulado y la razón es que la banda de distribución sincroniza el movimiento de las partes más importantes del motor, es decir, la apertura de las válvulas de admisión y de escape, a través del giro del árbol de levas, el cual recibe movimiento circular justamente a través de la banda de distribución, que se conecta con el cigüeñal.
Si se rompe o se sale de lugar, puede provocar daños muy graves, desde válvulas dobladas, hasta la destrucción total del motor. El costo de la reparación puede ser varias veces mayor al de un simple cambio preventivo.
Si acabas de comprar un coche usado y no tienes la certeza de cuándo se cambió la banda por última vez, lo más recomendable es hacer el cambio en el instante mismo en el que te llevas el auto a casa. Es una inversión que puede ahorrarte muchos problemas.
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