Luis García, mecánico: “la batería sufre más con el calor que con el frio, pero muchos conductores no lo saben”

Fallas Verano 1

Pablo Monroy

Luis Miguel García, de 62 años, lleva ceca de 50 años viviendo entre motores. Empezó a trabajar con apenas 16 y, desde 1995, está al frente del taller familiar que abrió junto a su mujer.

Ahora, esa experiencia también encuentra un altavoz en A pie de taller, el proyecto que comparte con su hija, la periodista Lara García Pozo, para acercar la realidad de un oficio “tan imprescindible como, a menudo, incomprendido”. Con él repasamos qué daños se disparan cuando suben las temperaturas y por qué el calor puede convertirse en el peor enemigo de un coche.

En cuanto sube la temperatura empiezan a aparecer muchos problemas relacionados con la refrigeración del motor, como radiadores deteriorados, bombas de agua que dejan de funcionar o termostatos que fallan.

También llegan bastantes coches con el aire acondicionado dañado, porque es cuando más se le exige y otro ejemplo clásico son los neumáticos, pues el asfalto alcanza temperaturas tan altas que, si no están en buen estado o llevan una presión incorrecta, sufren mucho más.

También aparece algo que se repite todos los años: los conductores que llegan justo antes de irse de vacaciones porque necesitan el coche para salir al día siguiente, cuando en la mayoría de los casos el vehículo ya llevaba tiempo dando señales de que necesita atención mecánica urgente.

Pero hay una falla en época de verano que sorprende aún más a muchos conductores: la batería o acumulador. Siempre se ha relacionado con el frío, pero es el calor quien más la castiga y mucho más de lo que pensamos. El frío es el momento en el que muchas baterías empiezan a fallar, porque al motor le cuesta más trabajo arrancar, pero el desgaste suele haber empezado antes.

Las altas temperaturas aceleran el deterioro interno de la batería y reducen su vida útil. Muchas de las baterías que dejan de funcionar en invierno llegan ya muy castigadas después de haber soportado meses de calor. Es algo que se ve habitualmente en un taller: cuando llega el frío y una batería falla, muchas veces el problema empezó durante el verano.

Antes de que se presente una falla el coche suele dar algún aviso que muchos conductores pasan por alto, sin embargo, conviene hacerle caso. Que la temperatura del motor suba más de lo normal, que el aire acondicionado enfríe menos, notar un olor extraño o ver una pequeña fuga de refrigerante son señales que no deberían ignorarse.

Cuando el electroventilador funciona continuamente es otra de las señales. Muchas veces son avisos pequeños que aparecen en un momento en el que el coche todavía sigue funcionando y por eso se dejan pasar, pero si se atienden a tiempo pueden evitar un daño mucho más serio.

Por otro lado, muchas veces todo empieza con una fuga pequeña o con una bomba de agua que está empezando a fallar. El conductor puede pensar que no pasa nada y seguir circulando, pero si el motor trabaja sin una refrigeración adecuada, el problema puede multiplicarse. Lo que podía ser una reparación sencilla puede acabar convirtiéndose en un daño mucho más importante.

De modo que, para quien está a punto de salir a carretera el consejo que el mecánico nunca se cansa de repetir es que no debemos esperar a que el coche le obligue a detenernos. Una revisión sencilla antes de salir puede evitar muchas de las averías que se presentan en verano.

Del mismo modo que organizamos el viaje o preparamos las maletas, también es fundamental comprobar que el coche está preparado para soportar las altas temperaturas. Al final no hablamos solo de evitar una avería, si no de viajar con tranquilidad y seguridad.

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