
La historia del automóvil nos ha ofrecido grandes ejecuciones que ahora son clásicos, antiguos y de colección y, desde mi punto de vista, el Beetle RSi es un auto digno de colección, pues demostró hasta donde podían llevarse las capacidades del Beetle, transformándolo en un objeto de deseo, que rompe cuellos y llena memorias de teléfonos celulares cuando tienes la bendita suerte de verlo en las calles, porque en México sobreviven unos cuantos; en un evento automotriz o en el aparador de un museo.
Creado por Ferdinand Piech, el proyecto RSi se dejó ver por primera vez en el Salón del Automóvil de Detroit de 1999. En aquel entonces sólo era un auto concepto, basado en los coches de carreras de la New Beetle Cup, sin embargo, acaparó la atención de todos los asistentes y eso impulsó a Volkswagen a tomar la decisión, no sin antes cuestionárselo un poco más, de mandarlo a producción.
Finalmente, tuvieron que pasar dos años, en 2001, cuando Volkswagen dio luz verde al proyecto, con el objetivo de reactivar las ventas de Beetle. La marca recurrió a la experiencia de Volkswagen Motorsport para el desarrollo de este coche, el cual terminaría fuertemente influenciado por la versión de carreras.
Impulsado por un VR6 atmosférico de 3.2 litros, que entregaba 225 caballos de fuerza y 236 libras-pie de torque, a través de una caja manual de seis velocidades a las cuatro ruedas, gracias a la tracción integral 4Motion de Volkswagen, el Beetle RSi sin duda es y seguirá siendo el Beetle de producción en serie definitivo. Estas prestaciones mecánicas pe permitían acelerar de cero a 100 km/h en 6.4 segundos y desarrollar una velocidad máxima de 220 km/h.
Hay que decir que el Beetle RSi fue efectivamente un banco de pruebas para el Golf R32, que aportaba el mismo tren motriz al Golf más convencional, pero a diferencia de ese R32, el Beetle RSi de edición limitada venía dotado con una variedad de detalles realmente especiales y atrevidos.
Por fuera, eso implica claramente un kit de carrocería inspirado en los coches de carreras de la categoría monomarca New Beetle Cup, que se estira para cubrir el eje delantero, 1.8 pulgadas más ancho y 2.32 pulgadas de ancho en el eje posterior.
También forman parte del rediseño una fascia delantera de mandíbula cuadrada, un sistema de doble alerón y un difusor trasero con escape Remus de doble tubería. Bajo esas enormes salpicaderas equipaba un juego de elegantes rines OZ Superturismo de 18 pulgadas, cubiertos con neumáticos 235/40ZR y una suspensión independiente en las cuatro ruedas, calibrada para la pista.
Pero la cosa no terminaba ahí. Las mejoras del Beetle RSi no se limitaban a ajustes mecánicos y una estética aerodinámica. El interior presumía piezas fabricadas en aluminio de última generación y asientos de tipo cubo de carreras firmados por Recaro de fibra de carbono, terminados en piel de color naranja tropical, que generaba un atractivo contraste.
Por su parte, en la consola central, se instalaron unos manómetros adicionales, para verificar el voltaje de la batería o la presión de aceite en el motor. Esto obligó reubicar los controles del sistema de audio en una consola instalada en el techo, una solución curiosa e ingeniosa.
Para darnos una idea de lo que hoy en día representa este modelo, Bring A Trailer está subastando uno 2001 en Estados Unidos. Este ejemplar corresponde al chasis número 176 de 250, que fue registrado primero en Japón, pero ahora tiene un título de Florida y solo cuenta con 18,000 kilómetros acumulados en el odómetro.
El Beetle RSi se vendió originalmente por unos 50,000 euros en 2001, lo que supone más de la impresionante cifra de 131,000 dólares actuales, así que nunca ha sido un coche centrado en el valor, y como son tan raros, no han existido muchas ventas públicas anteriores para poder establecer una referencia.
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